Carretes y garbanzos

Un charro gachupín afirma que el viernes no pudo pegar ojo por ruidos en la cocina. Allí, su mujer había dejado los garbanzos para ablandarlos y preparar al día siguiente un cocido castellano anticrisis. Si antes el cocido era diario, ahora lo era para el sábado, día de siesta y “relax”. Aunque resulte increíble, unos fuertes ruidos lo despertaron. Con temor se levantó a media noche y abrió la puerta de la cocina, allí vio como los garbanzos mantenían una ruidosa discusión.

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