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La fuerza del botellón

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La fuerza del botellón

Ayer jueves sobre las 15:20 de la tarde en la Ctra. Zamora a la altura de Carrefour, tuvo lugar un atropello, en el cual se vieron implicados un joven Peugeot 307 HDI con matricula XXXX-DJZ conducido por XXX de 30 años y un estudiante de primer año de Psicología.

Según testigos presenciales el estudiante atropelló de forma espectacular al vehículo. El estudiante atravesaba corriendo la calzada, por un lugar no habilitado para ello, aprovechando que el semáforo acababa de ponerse verde para los conductores. Mientras tanto el conductor del vehículo que circulaba en sentido contrario iniciaba la marcha al ver el semáforo en verde. La velocidad estimada del vehículo era de unos 30 Km/h aunque en el momento del impacto estaba prácticamente parado, mientras que las del estudiante se estima en unos 7 Km/h, que en el momento del impacto sería de unos 3 Km/h.

En un primer momento se temió lo peor, el conductor del vehículo vio aterrorizado como la puerta de su coche no cerraba y como la luna estaba rota. El estudiante sin embargo se encontraba en perfecto estado. Al parecer el estudiante se encontraba festejando las fiestas de Medicina en las inmediaciones del hipermercado. En el momento del incidente portaba un litro de calimocho y un paquete de donuts.
Después de los primeros momentos de nerviosismo se avisó a la Policía Local para que comprobara el estado del vehículo y a una ambulancia para que comprobara el estado del estudiante. Al cabo de unos minutos se personaron en el lugar una furgoneta de atestados de la Policía Local y una unidad móvil sanitaria.

Un policía tomo los datos al estudiante en claro estado de embriaguez, mientras otro policía analizaba asustado las consecuencias del impacto sobre el vehículo, tras un análisis visual pudo observar que el problema más grave que el conductor había observado no tenia gravedad, la puerta del vehículo no cerraba porque el cinturón de seguridad del conductor lo impedía. Respecto a la luna del vehículo se aplicaron los primeros auxilios para que posteriormente a través del seguro ésta pudiera ser reparada.

El conductor, entregó sus datos a la Policía Local que le indicó que pasara aviso a su seguro explicando los sucedido para que la reparación del la luna se realizará y fuera pagada por el estudiante. El gasto de la ambulancia será cargado también al seguro del conductor ya que en estos casos no interviene la Seguridad Social. Solo en caso de que el estudiante se niegue a realizar el pago se puede utilizar la declaración de la policía.

Conclusión, tengo el coche con la luna rota, un disgusto del copón y me he llevado un susto tremendo. El estudiante siguió de fiesta sin ningún problema

. . .

Espero que entendáis el sarcasmo, para que analicéis lo que fue y lo que pudo haber sido.

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