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El último mohicano charro

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Aquel joven emprendedor era descendiente de los mismísimos Vetones. Había heredado de ellos la lucha contra las bestias que en pleno siglo XXI volvían a campar a su antojo entre carrascos y encinas. Su manejo del hierro lo hacía imprescindible en cien kilómetros a la redonda.

Descendiente en cuarta generación empresarial llevaba en sus genes seguir con la tradición familiar de inventar o fabricar cualquier artilugio que pudiera ser utilizado para cuidar la extensa ganadería que se criaba al aire libre.

El último mohicano charro era el último empresario de la zona que resistía luchando contra viento y marea, contra la burocracia insaciable y contra las Entidades Financieras que ofrecían crédito al mismo tiempo que lo negaban.

Aquel joven creía en la clase política que un día sí y otro también lo anima a “innovar” y por eso había sacado su propio producto.

Iba a las ferias más importantes de ganado y su producto era demandado con facilidad pero para fabricarlo necesitaba de eso que algunos llaman “cash-flow”, otros “liquidez” pero que en el Campo Charro siguen llamando dinero.

Como necesitaba “cash” para comprar, fabricar y financiar a los ganaderos –que siempre buscan excusas para no pagar a tiempo- decidió pedir las subvenciones que a todos ofrecían pero solo a algunos llegaban. Nada, no le tocó ni el reintegro y eso que jugaba a todas las terminaciones.

Igualmente recurrió a la Caja local pero que si este papel, que si el otro, que si ya te hemos dado bastante, el caso es que le “mareaban la perdiz” con tal de no soltar los cuartos aunque fueran caros.
Y como en el vasto campo salmantino no encontraba la ayuda que buscaba se decidió a buscar-que no pedir ya que el orgullo vetón lo impide- las ayudas públicas y privadas que tanto salían en prensa, radio y televisión.

Y más de lo mismo en esta tierra donde los auténticos emprendedores siempre están en inferioridad numérica respecto de políticos y funcionarios.

Luchó con bravura, con cuerpo y alma, y recordando a su ídolo Don Quijote fue lanza en ristre contra los molinos de viento, esos mismos molinos contra los que siempre han tenido que luchar los españoles que habitan en la Meseta o en la Mancha, ya sea en la Edad Media o en la Moderna. Y acabó por el suelo.
Emprendedor que vienes al mundo, te guarde dios, la burocracia y el dinero ha de helarte del corazón y si algún cuarto sacaras… el bolsillo y la razón.

¡¡¡Ánimo emprendedores!!! …Montad negocios y cumplid con vuestro sueño.

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