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¡Para! ¡El cielo se quema!
De vez en cuando aconsejo mirar al cielo. No cuesta nada, no se paga peaje, sugestiona el espíritu, arranca la...
Doña María
Eran tiempos difíciles, peligraba la hacienda, el hambre amenazaba con extenderse por todo el reino y el pueblo, sin...
No era mi hora
Junio tenía ya los pelos largos de los días. Dejé el coche en el aparcamiento del aeródromo y pasé por la...
Dar la mano
En el cariz de tensión que navega por la fuerza interior de la mano se esculpe la escultura del ser. Es un instante,...
Los labios de la rotonda
La luz del mediodía no es buena para hacer fotos. Chilla, el blancor es intenso y rebota en los espejos de las...
De anillos y otras leyendas
La amplia estancia estaba en completo desorden, los rayos de sol entraban por las rendijas de la ventana situada...
La historia a la carta
Era una tía rara desde joven, encerrada en sí misma, pasaba de los relamidos efluvios de la corte. Y además no...
En la vida pasan cosas
El tipo aquel me decía muy serio que era agente del CESID, que terminara de comer rápido y que le siguiera. ¡Pero...
Las lágrimas del abuelo Rufino
La abuela le tenía mucha ley. Era un buen hombre, decía ella. Pero cuando le asomaba el genio por el semblante le...
Agua sin ley
Atropella en Venezuela la pobreza porque es ley de vida quitarla de un tajo de la tierra. En el Méjico de...
