Artículos por Autor

11 Octubre, 2007 - Publicado por Manuel Hde la razón y la sin razón

iglesia con ropa y mujer

 

A Doña Felisa intentamos convencerla para que tendiera su ropa blanca en otro sitio, y ella decía que sí, que bueno, que vale, que ella sabría, y luego se callaba. Pero a la semana siguiente seguía buscando la misma pared, la que en el interior ocupaba la Inmaculada

 


Foto | Manuel H

13 Septiembre, 2007 - Publicado por Manuel Hde la razón y la sin razón

Oporto

 

El camino era recto, y la ley de la gravedad ayudaría a hacerlo fácil. Paulo Bulhão se giró con toda la elegancia que pudo encontrar, cerró los ojos para sentir las últimas caricias del sol tardío, y empezó a bajar entre las vías, recordando aquello de que la línea recta es el camino más corto para huir. Paulo no cayó en la cuenta, sin embargo, de que la traidora luz no dejaba ver el final y, sobre todo, de que habría estado bien conocer el horario del tranvía.

 

Foto | Manuel H

30 Agosto, 2007 - Publicado por Manuel Hde la razón y la sin razón

Hace unos días quise escribir un cuento para mi blog. Abrí el procesador de textos y escribí, con absoluta originalidad: “Érase una vez”. Inmediatamente salieron unos ojos con forma de clip bailando en la pantalla, con un bocadillo que decía: “Usted quiere escribir un cuento. Elija un título y algunas palabras que deban aparecer en él, y lo escribiremos en su lugar”.
Bueno, me dije, que gente tan simpática. En la casilla del título escribí: “A caballo y con paraguas”. En la ventanita reservada a las palabras, puse: “Folio, teta, historia, ornitorrinco”, por joder, más que nada.
El ordenador se quedó pensando unas décimas de segundo y luego el mismo clip lleno de ojos, ya sin bailar, inmóvil en mitad de la pantalla, mirándome fijamente, dijo: ¿Está usted seguro?
Me acojoné, claro, y dije que no.

Al cabo de un rato, ya repuesto, e incluso cabreado, me metí en los menús del programa para ver si podía evitar esos sustos, y encontré una opción que decía: “Ocultar al ayudante”.
Seguro que es ésta, me dije, y sin pensarlo más, piqué en ella. El clip volvió a aparecer, aunque andaba despacio, tenía la mirada dura, y en su bocadillo ponía: “¿Desea ocultarme hoy, o para siempre?”
En cuanto piqué en “para siempre”, la flecha del cursor de ratón, como si alguien la empuñara, corrió hacia el clip para apuñalarlo repetidas veces en sus ojos y en todo su fino cuerpo metálico. El clip se dobló sobre sí mismo intentado protegerse del ataque, sin resultado. La sangre manaba incontenible de todas las heridas, y desde la misma base del monitor a donde había caído, el antiguo ayudante agonizaba entre estertores mientras su último bocadillo, apenas visible, decía: “mal..di..to!”

Desde entonces, el desasosiego y la culpabilidad han sido mis compañeros en cuanto me sentaba frente al pc, y así no había forma de escribir nada, lo que habrán notado por la escasez de entradas en el blog. Hoy quise poner remedio a esta situación, y piqué donde dice “Mostrar el Ayudante”. No salió el clip. En su lugar, en mitad de la pantalla apareció la siguiente ventanita:

 

se cree usted dios?

 

Escribo esta entrada desde un ciber, porque no me he atrevido a picar en el “OK”.

 

20 Julio, 2007 - Publicado por Manuel Hgeneral, humor

el encuentro

Educación para la ciudadanía es una asignatura que me parecía no sólo innecesaria (como asignatura, no porque no haga falta esa educación), sino también inútil (hay cosas que no se pueden enseñar con una lista de contenidos). Sin embargo, es la cerril, mentirosa, demagógica y apocalíptica oposición a esa asignatura la que me está convirtiendo en entusiasta defensor de la misma, aunque sólo sirva para retratar conciencias.
Hoy, en un periódico de aquí (La Gaceta de Salamanca), una carta al director dice, literalmente, lo siguiente:

“Muchos padres nos oponemos a que se ensalce en la escuela el sexo (es inmoral y, además, hay riesgo de adicción); a que se inculque la ideología de género, marxista y radical, enseñando que todo vale lo mismo, que es igual tener padre y madre que duplicar la figura de uno de ellos, como si eso supliera la orfandad; y queremos cuidar la identidad femenina o masculina en esas edades en que todavía los hijos no han alcanzado la madurez de su personalidad. El rechazo de las relaciones homosexuales no debe enseñarse como “homofobia”, pues no supone el rechazo a las personas por su particular circunstancia.”

Yo me he quedado clavado en lo de “riesgo de adicción”; bueno, claro, y en que nadie rechaza a los homosexuales, sólo a las relaciones entre ellos. A lo mejor sí que es necesaria una asignatura de puro sentido común, y no para los niños.


Foto | Manuel H

27 Abril, 2006 - Publicado por Manuel HMiradas, Rincones

rinconcitos y rincones
Otro cromo para algún álbum de Salamanca.

14 Abril, 2006 - Publicado por Manuel HCultura, Política
En la mañana del 14 de abril, desde primeras horas, las gentes acudieron a la Plaza Mayor donde se produjo a medidodía una “animación extraordinaria” según la prensa. Del mismo modo en la Casa del Pueblo se fueron concentrando afiliados de los partidos de izquierdas y concejales electos a la espera de noticias de Madrid. Se sabía ya que la República se había proclamado en algunas capitales. En Salamanca la primera bandera republicana ondeó en el edificio de Correos, donde la colocaron los telegrafistas ante un gentío que daba vivas a la República. El Comité de los partidos republicanos se reunió por la tarde para preparar el cambio de poderes. Finalmente acudieron al Ayuntamiento, desde donde se dispararon cohetes y se hizó la bandera tricolor. Unamuno, concejal electo por la Conjunción [republicano-socialista], cruzó la Plaza entre ovaciones y en el balcón del Consistorio rodeado de concejales y miembros de los partidos republicanos, quienes le habían designado al efecto, proclamó la República en Salamanca. Comenzó así, en palabras de Unamuno “una nueva era y termina una dinastía que nos ha empobrecido, envilecido y entontecido”.

(José Luis Martín, director. “Historia de Salamanca” Centro de Estudios Salmantinos)

4 Marzo, 2006 - Publicado por Manuel HMiradas

torre

No es una torre precisamente poco conocida en Salamanca, pero quizá sí lo sea el sitio desde el que se ve con ese marco de líneas rectas.

27 Febrero, 2006 - Publicado por Manuel HCiberespacio, Prensa, Sociedad, general

El Esperpento

Nace en Salamanca una nueva ¿revista? ¿blog? ¿foro?… digital. Algo de cada cosa, con artículos que giran alrededor de la actualidad, y de la reflexión sobre ella. Se llama “El Esperpento.net“. La dirección: www.esperpento.net

Los responsables (o irresponsables, vaya usted a saber) son siete estudiantes de varias facultades salmantinas, y la participación, enviando escritos, está abierta a quienes deseen hacerlo.

Ya han publicado varios artículos sobre temas tan dispares como la agitación de las caricaturas de Mahoma, las OPAs y esas cosas, los bautizos, la Universidad o la salmantina calle Gibraltar, claro.

No sé si son ya muchas, o todavía pocas, las publicaciones de este tipo que hay en Salamanca, pero seguro que siempre es interesante empezar un camino así, que ya veremos hasta dónde les lleva.

¡Suerte a El Esperpento.net!

17 Febrero, 2006 - Publicado por Manuel HLocal

cerebros que no descansan

Deberíamos recoger firmas para que se incluya en el diccionario de la Real Academia de la lengua el término “lanzarotada”. La definición del término habría que dejarla para los chicos de De la Concha, pero nuestro alcalde se encarga, él, con unos amigos, de llenarla de contenidos.

La última sería, sin duda, su brillante manera de nombrar calles: para recordar el archivo, le pondremos a una calle: “El expolio”. No pretendo aquí entrar de nuevo en la valoración de si eso es así, o no; sólo aplicar la misma lógica a otros nombres de calles.
Por ejemplo, para recordar a Los Comuneros, su avenida debería llamarse Avenida de la Decapitación.
La calle de los Mártires pasaría a ser Calle de la Tortura.
La de García Lorca, claro, debería ser Calle del “paseo”.
La calle Goya, tendría que llamarse Calle del Exilio.
La de Espartero, calle del Pronunciamiento.
Y tantas otras que a todos se nos pueden ocurrir.

He leído por ahí algunas valoraciones de esta iniciativa, pero me temo que son bastante superficiales, porque no tienen en cuenta el afán didáctico de nuestro alcalde, así como el ejercicio intelectual que estos nombres implican: Cuando un visitante despistado, o alguno de nuestros nietos, vean el cartelito que diga “Calle del Expolio”, no tendrán más remedio que despertar a sus neuronas y ponerlas a trabajar, o bien se van a pensar que en esta ciudad dedicamos calles a cosas bastante raras.