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Reproche a la insolidaridad

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Foto Darco TT

Tras hacerse evidente que con una deuda de 42.000.000.000 €, ningún crédito en las huras donde está el dinero, la cualificación de sus emisiones de deuda como basura, las nóminas de julio en entredicho y una gestión desastrosa de los recursos públicos -que están en manos de los nacionalistas desde hace lustros- sostener la entelequia es imposible, el inefable presidente de la Generalidad de Cataluña apuesta por romper la baraja y solicitar la desconexión total del Estado en el tema fiscal para iniciar de esa manera la independización de su territorio y comenzar una nueva etapa de esplendor y dicha. Artur Mas i Gavarró argumenta que su nación está siendo explotada por uno de los países vecinos (España) y solamente una gestión propia de la economía puede hacer justicia a la realidad social y económica de su amada aldea (sometida por el invasor). No hace falta ser muy imaginativo para fantasear con el resultado que produciría la irrupción de un ciudadano en una sucursal bancaria, tras gastarse todo su dinero en ferias y fiestas, voceando dónde y cómo quiere que le presten dinero, porque siempre ha sido una persona ejemplar (y sus antepasados también). Macià Alavedra i Moner en prisión provisional incondicional desde el 30 de octubre de 2009, Fèlix Millet i Tusell confeso de haber desviado para su beneficio personal al menos 3,3 millones de euros y Oriol Pujol i Ferrusola gravemente amenazado por la Justicia como presunto “colaborador necesario” de una trama empresarial que intentó amañar concursos de concesión relacionados con las estaciones de la ITV no dejan de ser mamoneos del opresor para continuar subyugando al país.

El Estado español ha puesto a su disposición, y a la disposición del resto de las malhadadas autonomías, unos recursos importantes (18.000.000.000 €) para apoyar nuevamente las finanzas de su inmortal nación, pero el prócer sospecha que el crédito puede incorporar determinadas obligaciones para estar disponible (eliminar las embajadas autonómicas, erradicar los órganos consultivos ‘de todo’, suprimir la política de exterminación del castellano, sanear la televisión pública, etc.) y esa es una de las múltiples líneas rojas que jamás se cruzarán: «nadie venga de fuera a mandar a la Generalidad», «Cataluña no aceptará condicionantes políticos para el rescate»; “Seguiremos con la inmersión lingüística caigan las sentencias que caigan”; «El modelo identitario y la inmersión lingüística son líneas rojas».

Cataluña es la región que más PIB aporta al conjunto del Estado (18.7%), un poco más que Madrid [17.6%], pero esa aportación es extraordinariamente desigual [http://bit.ly/NXePhK]: Barcelona aporta tres cuartas partes de la riqueza y las otras tres provincias juntas el resto (Lérida apenas el 5% del PIB catalán). ¿Porqué cargar con la rémora de los leridanos que aparentan estar un poco empanados? ¿Cómo es posible que a una raza tan exquisita le entre tanta flojera según su ubicación? ¿Porqué no restringir la Agencia Tributaria propia a Barcelona -sería una concesión para la negociación- y adscribir las otras tres provincias al fondo de compensación del Estado (la provincia de Valencia solita aporta más al PIB general que las tres rémoras juntas)?

El azar ha hecho coincidir semejante acceso de orgullo patrio con el aniversario de los JJOO de Barcelona que, a base de dinero público de todos los contribuyentes españoles y la inversión privada, transformó Barcelona en una ciudad excepcional y puso a Cataluña en el mapa del mundo. Es muy interesante observar los cambios sociales que se han producido desde entonces. Para ello resulta muy conveniente echar un vistazo a un excelente reportaje que la cadena de pago de Prisa, a través de su programa Informe Robinson, emitió hace poco tiempo. Disfrutando este excelente trabajo [http://bit.ly/NX39vs] comprobé el enorme deterioro en que estamos embarcados desde hace justamente 4 lustros. En el reportaje se asiste al aplauso unánime que las gradas de un estadio olímpico repleto de gente ilusionada brinda a la delegación española abanderada por el Príncipe de Asturias, a la transformación radical que sufrió la ciudad, a los enormes beneficios que produjo para Cataluña -y para España- una mayúscula inversión de dinero público bien enfocada y al acuerdo que lograron alcanzar múltiples sensibilidades sobre un objetivo común. Falangístas (Samaranch), socialistas (Maragall, Serra), nacionalistas (Pujol) y comunistas (Abad) se unieron para sacar adelante un proyecto colosal y solidario.

Esta es la realidad en la que vivimos: ‘mis riquezas son privadas, pero las pobrezas deben ser solidarias’. La solidaridad es imposible si no hay un objetivo común. Los derechos de solidaridad no dejan de ser de tercera generación. Los países ricos del norte de Europa deben ser solidarios con nosotros, pero en mi casa mando yo. Va a ser difícil que nos preocupemos por tales entelequias cuando los de segunda generación aún están muy verdes (derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias; derecho a un nivel de vida adecuado que asegure a las personas y sus familias la salud, la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios).

¿No hay nadie en este país que sea capaz de devolver las cosas a su sitio? ¿Hasta cuándo se puede convivir con tanta indignidad?

El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos [Mahatma Gandhi].

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