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La ética de lo público

3 comentarios

Foto de DarcoTT

La administración de lo público requiere determinados conocimientos y ciertos valores, particularmente en el último escalón de mando (los políticos). Implica, ciertamente, conocimientos de variada índole como la destreza en la gestión, la capacidad de dirigir grupos humanos o la posesión de habilidades comunicativas, pero también implica valores éticos, integridad en el desempeño de sus funciones, conciencia social y compromiso con lo público. En general, no es necesario para gestionar la cosa pública ser un especialista en la materia de que se trate (parques, carreteras o deportes), pero si es imprescindible ser capaz de liderar a las personas en sus tareas, tener la capacidad de comunicarse asertivamente con los empleados públicos y conocer las bases técnicas de los sistemas de gestión y calidad. También es necesario comprender que la ética pública es una manifestación de la ética general y que el plano de lo ético no se relaciona en absoluta con el de lo jurídico.

La ética pública es un tema permanente, que hoy aparece reforzado ante el deprimente espectáculo que ofrecen todos los días a los ciudadanos algunos de sus representantes públicos. Nuestra cultura ciertamente es peculiar, porque así como en Estados Unidos con motivo del Watergate en 1978 se planteó una gran discusión social sobre el tema, en España la participación de los primeros estadistas del país en crímenes de estado, el obsceno saqueo por parte de los poderosos de las arcas públicas o la flagrante vulneración de las leyes por los propios legisladores no conduce más que a la charla de bar o el exabrupto callejero. Últimamente, eso sí, se han producido ciertos movimientos sociales, muy marginales pero con gran repercusión mediática, que han dado un soplo de aire fresco a nuestra desvirtuada democracia.

La ética pública, a mi juicio, se relaciona con la búsqueda proactiva del bien común, con el respeto a las personas y con la capacidad de gestionar lo que es de todos. Ello obliga a la presencia de valores como la integridad, la eficiencia, la responsabilidad, la objetividad, la transparencia, la honestidad y la sensibilidad ante el sufrimiento de los ciudadanos sin los que su existencia social carecería de sentido (en la isla de Robinson Crusoe no hay política ni bien público, no hay vida social). Los responsables públicos no deben solamente practicar estos principios, sino apoyarlos, protegerlos y fomentarlos con su liderazgo y su ejemplo. En la vida real, sin embargo, nos encontramos con la falta de valores, el individualismo feroz, el ejercicio de la autoridad por parte de los expertos con poder, el egoísmo, la falta de de control y de transparencia sobre lo que es de todos, la frecuente externalización de servicios en el sector público y la desmoralización de los ciudadanos.

No creo que esté de más decir que en lo referente a lo público solo se deben aceptar méritos objetivos en el currículum (objetividad), que los decisores sobre las cosas de interés común tienen responsabilidad moral, antes que jurídica, sobre sus actos, que en todas y cada una de las actuaciones que afectan a los ciudadanos (salvo casos extremos) la transparencia es ley natural; pero yo creo que estas cosas tan obvias son las que más es necesario airear.

La tan cacareada reforma administrativa que necesita nuestro país no será posible sin un cambio político en profundidad y ello solo será posible tras una batalla (democrática, espero) en la que haya ganadores y perdedores, conflictos y luchas de intereses. Yo estoy dispuesto a pelearlo, ¿y tú?

  1. Estimado Francisco Javier:

    Estoy de acuerdo en todo lo referente a lo que debe ser un político y en como debe comportarse, además de cómo debe dar ejemplo para que el resto de la sociedad le siga (es la fuerza del liderazgo).

    No obstante, creo que los españoles tendemos a generalizar con facilidad. Yo estoy seguro que la clase política española por lo general es bastante honrada, cobran dos duros cincuenta por su actividad y muchos de ellos está muy preparados. Si no fuera así, este País hubiera retrocedido…y no nos engañemos, este País ha avanzado mucho desde el “gris-marengo” de los años 75 hasta hoy.

    Esta opinión no es contraria a la siguiente: Como generalizar es malo, los intelectuales, los periodistas, los aficionados a la política, los funcionarios…deben denunciar la corrupción allí donde la hubiere…o todos seremos cómplices de una corrupción generalizada.

    Hoy, cierta prensa destaca la “jubilación millonaria del ex-alcalde de León”…y yo, que soy del sector, podría decir que si este Sr. entró en la Entidad antes del año 80 (un famoso convenio), tiene en su derecho cobrar 520.000 euros…que por cierto, no es una jubilación “millonaria”…millonaria sí es la de los directivos de Caixa Penedés…que se habla de 20 millones de euros…y la han llevado a la quiebra. El primero ha conseguido para León mucho más que los directivos de Caja Duero para Salamanca…que al final, después de tanto armar..se han dejado quitar todo…luego la ciudad de León puede estar contenta con este Sr…y que conste que no lo conozco.

    En el sector financiero, los empleados que trabajaban antes del famoso convenio del año 80 iban “atesorando” un buen plan de pensiones…que formaba parte de una nómina que no se cobraba hasta que no se jubilaba…y esto los buenos periodistas debieran estudiarlo para que sus lectores conocieran la diferencia que existe entre “unos” y “otros”.

    Por cierto, la directiva de Caja Duero y Caja España ha validado, como no podía ser de otra manera, dicho importe de jubilación…y así, se lo han quitado del medio para dar paso a “tecnócratas”…ya veremos si su gestión es más positiva o negativa para León (objeto de dicha empresa).

    Saludos y a seguir escribiendo buenos artículos.

  2. Forastero says:

    Idílico país Francisco Javier donde todo político debería tener,según tú

    integridad
    eficacia
    responsabilidad
    objetividad
    transparencia
    honestidad
    sensibilidad ante el sufrimiento de los ciudadanos

    y,no solamente éso,sino que esos principios los debe

    practicar
    apoyar
    proteger
    fomentar

    Díme uno que tenga y haga todo éso y lo haremos jefe máximo. Pasará aquello del camello y el hondón de la aguja. Tal vez,algun raro habrá que lo intente, pero a coro le dirán;no seas tonto, aquí hemos venido a otra cosa. El altruismo es mal consejero cuando hay nubes de dinero público sobrevolando. La “res pública” es una cosa de griejos ociosos en un ágora semivacía. Aquí se lleva más el “trinque”. ¡Ojalá te hicieran caso Francisco Javier!!!
    Yo me limitaría a pedirle que no robaran,que equipararan sus sueldos y prebendas a los que tenemos sus “subditos”, que no creen una casta con privilegios presentes y futuros que ellos se aprueban y se conceden, que miren al pueblo doliente pasando hambre y enormes recortes que pagan con sus impuestos, malversados por algún incompetente…Solo se acercan apedirnos nuestro voto para su beneficio. ¿Yo? ¡Zas!!! Con un nulo en toda la boca…

    Te felicito por tu acertado artículo.Gracias.

    Amigo Chibus: no conocía esta faceta tuya de semidefensa o defensa de los políticos. Hay que aplicarle el dicho de la mujer del césar…¿Que ganan dos duros cincuenta y están muy preparados? Que lo dejen y vayan a la privada, pero que no nos hagan creer que son los defensores y mártires del bien común por ser los pastores del “rebaño”. Cobran por encima y por debajo de la mesa, y no por un sueldo sino por varios y demás favores particulares. Deben ser los más listos y preparados pues entre cargos, pluriempleos, favores,coche oficial, teléfono, visa, dietas, etc,etc…cobran un dinero,y además ponen las bases para una futura pensión muy apetecible.

    Bien es verdad, que para ser ladrón no hace falta ser político o banquero como los ejemplos que nos citas.

    Un saludo Chibus,y ánimo porque últimamente te veo muy solo.

  3. Hola Forastero:

    Observo que afirmar que todos son malos…los políticos, los banqueros…no conduce a nada bueno.

    En todas las pandillas hay buenos y malos. La Sociedad debe ser valiente y denunciar a estos últimos para seguir prosperando…en ocasiones…incluso retroceder un poco para volver a progresar.

    Sí, yo desde siempre he defendido a los políticos que son decentes (la mayoría) ya que además son votados cada cuatro años…si más de un empleado o funcionario fuera “votado” cada cuatro años…lo mismo no pasaba la prueba del “algodón”.

    Me gustan las personas que proponen cosas positivas para la mayoría y también las que son valientes y denuncian caso por caso a los que roban o se benefician de posiciones de privilegios.

    De todo hay botica…

    Saludos.