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El ocaso del puente de la Pepa… La otra España

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Foto de José María Arroyo JABKDOS

En ese instante se jugaba la final del mundial, pero mi mujer y yo optamos por navegar un rato por la bahía y vivir nuestro momento de gloria, pues pensamos que para sentirnos importantes, válidos, y patriotas, no necesitamos que nos represente un equipo de fútbol, entre otras cosas porque no nos gusta ese deporte en el que unos tíos se pasan los minutos pegando salivazos al suelo mientras corren tras un balón, desgarrándose las vestiduras cuando lo cuelan en una portería como si hubieran coronado el Everest sin oxígeno, como hizo Hillary con un jersey de lana, que eso sí que eran cojones.

El caso es que pasamos ante la pila 12 del puente de la Pepa, esa obra emblemática a la que tanto bombo se le ha dado y que ahora, con los recortes que ha hecho un infame llamado Pepe Blanco, ha quedado en agua de borrajas.

Como siempre hacen estos políticos de mierda, han mentido o no han dicho toda la verdad y han vendido la moto a la prensa diciendo que las obras no se detienen, que continúan los trabajos. Los medios de comunicación, con su característica falta de rigor y seriedad, han entrado al trapo y se han hecho eco de la falacia sin contrastar los datos, con lo fácil que es acercarse a la obra, ver la actividad que hay, y sacar conclusiones.

Efectivamente las obras del puente no se detienen, pero eso es matizable. La obra del puente tiene en total casi 5 km de longitud y los trabajos han quedado circunscritos a este único pilar en el que han dejado a una cuadrilla de unos pocos de obreros para poner ferralla y hormigonar a un ritmo de risa, que de seguirse hará la obra interminable y nada productiva.

Esto supone que habrá un 10 % del personal trabajando y que el 90% del personal restante sobra y por tanto se va a la calle. Eso por no hablar de los proveedores que han pagado por adelantado los materiales y que ahora no podrán recuperar la inversión a su debido tiempo, lo que supondrá la quiebra de muchos de ellos con los consiguientes despidos.

Pero aquí no pasa nada, aquí la furia española se queda en el pedo de una musaraña, aquí no hay movilización ni banderas. Es más, seguro que más de uno de esos desgraciados que se han quedado en el paro, se desgañitaron gritando España, España soy español y semos los mejores, porque unos tipos ganaron una serie de partidos de fútbol que sólo beneficiarán a los de siempre, a los jugadores y sobre todo a los peces gordos que viven del espectáculo.

Aplaudimos a tipos que nos refriegan coches de lujo y brillantes en la oreja a los que atribuimos adjetivos como el de héroes, devaluando el sentido de esa palabra que implica tanto sacrificio abnegado y desinteresado, entregándose en algunos casos incluso la vida… ¿Dónde estás Capitán Trueno?

Me pregunto cual será la prima que recibirán los que construyeron los estadios contra el reloj, o los que construyen los puentes, o los que defienden los intereses de nuestro país bajo fuego real, o los sanitarios que se afanan en curar nuestros males a los que últimamente estoy muy agradecido…

A mí no me hace falta que me represente un equipo de fútbol para sentirme español, ni lo que necesito es un título futbolero o que los jugadores luzcan una estrellita en la camiseta roja de los cojones. Lo que necesito es que se defiendan nuestros intereses para poder sacar a la familia adelante gracias a un trabajo digno, y que tengamos unos gobernantes que nos lideren en vez de robarnos, un Vicente del Bosque que saque el país adelante para que salgan beneficiados con primas 45 millones de habitantes y no 11 tíos en calzonas que ya están hartos de ganar pasta cuando algunos aun no tienen ni juicio.

Mi mujer y yo marcamos un gol de verdad al compartir nuestro momento, al vivir nuestra vida con sus grandezas y sus miserias… Lo demás es pretender sentirse grande e importante gracias a la acción que han protagonizado otros, y mi bandera, la española, la enarbolo yo, no 11 tíos en calzoncillos…

Con todo mi enhorabuena para ellos, los que la han disputado y ganado su partida, porque el resto, discúlpenme, no hemos ganado nada pues nuestra batalla es otra y me da la impresión de que no la estamos luchando… Si no, piensen en el puente de la Pepa… por ejemplo.

La España que tenemos que defender es otra señoras y señores, los de la roja lo único que defienden es su negocio y cuando recauden la pasta se la llevarán fuera del país… y nosotros les aplaudiremos y lanzaremos vítores sin querer caer en la cuenta de que otros nos están poniendo rojo el culo.

A seguir así que vamos bien, a seguir soñando con los triunfos de otros, a vernos proyectados en ellos, a sentirnos importantes con las acciones que otros hacen por nosotros, a seguir soñando, que cuando despertemos ya veréis lo que nos vamos a reír…

 


Foto y texto | JABKDOS

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