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La Estela de Robleda y el despoblamiento rural

7 comentarios

Estela funeraria de Robleda. Foto de Deskontrol

A poco que se conozca el mundo rural de Castilla y León, se convendrá sin discusión que uno de sus mayores problemas -resultado de múltiples desequilibrios- es el envejecimiento y la despoblación. Son muchos los pueblos que están a punto de colgar el cartel de cerrado por defunción. La ruina que la globalización mundial del comercio de productos agrícolas está provocando en nuestro campo amenaza con la práctica desaparición del campesinado tal y como lo conocíamos hasta ahora.

En este panorama, es admirable la resistencia heroica que muchos de nuestros paisanos están librando contra la corriente de los tiempos, decidiendo conscientemente quedarse a vivir en su medio natural y cultural. Sin estas personas quienes volvemos a la tierra cada fin de semana o en vacaciones a disfrutar de la tranquilidad y los valores naturales lo tendríamos más que difícil pues muchos de los núcleos que aún perviven serían inviables desde el punto de vista de los servicios básicos de mantenimiento.

Quienes recorremos a pié muchos de estos pueblos hemos podido comprobar cómo en los últimos 20 años muchos de ellos han llevado a cabo loables esfuerzos, tanto desde las instituciones locales como asociaciones culturales, para rentabilizar su patrimonio histórico, cultural, etnográfico y arquitectónico, por muy humilde que éste sea. Se han rehabilitado monumentos y habilitado espacios temáticos y de interpretación de los más variados aspectos de cada localidad con el fin de atraer la atención de los visitantes.

Ante este humilde panorama, la aparición en el término municipal de Robleda de una estela funeraria de la Edad del Bronce, de hace casi tres mil años, supone un activo privilegiado para esta localidad de la comarca del Rebollar, anclada en el rincón más alejado de la capital salmantina. Otros con restos mucho más insignificantes han sabido, y le han dejado, sacar provecho de su patrimonio. Las pretensiones de la Junta de Castilla y León de llevarse la dichosa Estela a la capital salmantina -no queremos ni pensar en Valladolid- para engrosar un museo provincial que ya dispone de decenas de piezas de singular valor, sería un gravísimo ejemplo de centralismo cultural que no haría sino agravar aún más el problema de la despoblación que padecen nuestros pueblos y una muestra más de que a la administración autonómica le importa un pimiento la muerte anunciada de nuestro medio rural. Precisamente dicho museo provincial ha ido creciendo a base de decenas de piezas arrancadas de pequeñas localidades que ahora agonizan y mueren ante la indiferencia de las autoridades provinciales, autonómicas y estatales.

Viviendo como vivimos en la era de las nuevas tecnologías, de realidades virtuales y de la mejora de las comunicaciones, no hay razón técnica alguna que impida la permanencia de la Estela del Guerrero en un espacio cultural debidamente habilitado en la localidad de Robleda. Por el contrario, desde el punto de vista pedagógico es mucho más eficaz, por no decir natural, que la citada pieza sea visitada precisamente en su propio contexto geográfico y ambiental. Es decir, en el mismo escenario en el que nuestros antepasados vivieron y representaron el pequeño drama personal de la muerte de un guerrero, de cuya existencia hemos tenido conocimiento gracias a este interesante vestigio de piedra. Interés que viene reforzado por tratarse de la única pieza de su grupo -estelas suroccidentales- localizada al norte del Sistema Central, en la cuenca del Duero, dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla y León -o reino de León según con quien hablemos-.

La Junta de Castilla y León ha dado dós de pecho en las cortes regionales comprometiéndose a trabajar desde las instituciones contra la lacra de la despoblación del medio rural. Arrancar la Estela de Robleda de este humilde localidad para engrosar un museo de una capital de 155.000 o de más de 300.000 habitantes sería un grave ejemplo de hipocresía política y que no haría sino favorecer expresamente el dramático proceso de envejecimiento que sufre el Rebollar como la mayor parte de las comarcas rurales de nuestra tierra.

 


Texto | Ángel Sánchez Corral
Foto: | Deskontrol

  1. Comprendo el amor a la tierra aunque no lo practique. La tierra para mi es ese lugar en que nací pero nada más. Es decir, que no necesito volver a ella para “cargar pilas” y sentir el cosquilleo en la piel o el estremecimiento de fibras neuronales.

    Coincido con que a la Junta el medio rural se las trae al cuarto, no solo a la Junta, sino a cualquiera que tuviese la función de gobernar.

    Y esto no es porque les tenga manía a lo rural. No olvidar que es el principal depósito de votos para el partido que sustenta a la Junta. Lo que pasa que mantener el medio rural es caro, carísimo y eso no hay presupuesto que lo resista. Después de 30 años de ayuntamientos democráticos, la diputación provincial, una de las mas deficitarias de España y de las que menos medios tienen todavía no ha conseguido cerrar el tercermundista caso del agua en la provincia. Este verano pasado ha habido que suministrar a mas de 60 pueblos de la provincia agua.

    Por no hablar de cantidad de millones sepultados en frontones, pistas deportivas, piscinas, etc, en pueblos cuya edad media está en los 65 años. Todo para uso y disfrute de unos “hijos del pueblo” que en el verano regresa 20 días a la tierra que les vio nacer.

    Sigamos con el hilo, sigamos enterrando millones, ahora un local, asegurado, por supuesto, con protección electrónica por supuesto y encima podemos hacer un centro de interpretación con su guía y todo. Habilitemos un nuevo presupuesto, desde otras instituciones, claro, por que el pueblo con su presupuesto no puede.

    Enterremos un poco mas a esta ciudad y provincia por el amor a la tierra. Ahora, que a mí para estas cuestiones que no me quiten un céntimo más ni para eso ni para otras cosas que supongan tirar con polvora del rey porque no es del rey es de otros muchos entre los cuales me incluyo.

    saludos

  2. Perdón me ha salido anónimo por no haber cubierto otros espacios, ahora en este comentario ya los incluyo. O sea el autor del anterior comentario soy yo.

    saludos,

  3. Amar la “tierra” que NACÍ es amar a los “”TUYOS”" esa herencia histórica familiar que todos tenemos. AMAR la “tierra” es querer lo “”TUYO”" pues el que no AMA a su tierra no quiere a ninguna a ninguna tierra. Que se lleven de tu tierra algo que es “”TUYO”" de aquel antepasado que vivió en tu TIERRA y con su presencia hizo historia es de mucho lamentar, además en zonas donde la despoblación es alarmante, puede crear puestos de trabajo y sujetar población, puede desarrollar el turismo rural junto con las casas.. Nací en Salamanca y voy a AMAR mi tierra muy a menudo tengo vivienda, me lleno de lo “”MIO”" y me a servido para ser feliz…

  4. Estimado Ángel:

    Hace muchos años en el País se escribió el artículo: “Castilla y León tiene solución”:

    Principal problema: La despoblación.
    Reto: Llegar a cinco millones de habitantes para sobrevivir económicamente (duplicar población actual en cinco años).
    Solución: Repoblación humana, repoblación forestal, repoblación animal.
    Medios humanos: Repoblación con iberomericanos y subsaharianos principalmente.
    Otros medios: Repoblación vegetal: Que una ardilla pueda atravesar nuestra Tierra de Norte a Sur, de Este a Oeste sin bajar de los árboles. Repoblación animal: Animales que vivan en el campo (no estabulados).
    Financiación: 50% de la P.A.C., 25% gobierno Central, 25% Junta de Castilla y León.

    Y además, seríamos el modelo ecológico a seguir: crecimiento económico, local y sostenible.

    Pero tenemos otros conciudadanos que piensan que echando de aquí a la gente tocan a más hectáreas…de secano…

    Pero eso se cura con Educación, rimando con repoblación.

    Después de diez años…ya se escucha en la prensa, la radio y la televisión que sobran mesas de observación y falta ponerse manos a la obra en la repoblación.

    Sin cinco millones de habitantes no podremos vivir como autonomía dependiendo de las ayudas de las otras Comunidades ricas de España: Madrid, Cataluña, Baleares principalmente.

    ¿Fácil?.

    Saludos y buen artículo.

  5. carlos andres dice:

    Està claro que hoy ya no se puede hablar de “sujetar poblaciòn”,sinò de repoblar,puès ya no queda mucho que retener.
    La idea de repoblar con Hispanos y Africanos es coherente,pero creo que deberìa haber ciertas oportunidades para propiciar el retorno de aquellos que tuvieron que irse a buscarse las castañas a otro sitio(que no somos pocos),como polìticas agrarias y ganaderas,de turismo…,polìticas para promocionar la investigaciòn aprovechando la USAL a modo de “Joint Venture”;Aquì matamos dos pàjaros de un tiro…¿no tiene la Usal problemas de dinero…?
    Chibus…,tienes màs razòn que un santo,cièrtamente que el concepto general sobre desarrollo que tenemos los Salmantinos està bastante alejado de los paràmetros propios de un paìs desarrollado.Eso que comentas de…a màs hectàreas mejor,es un suicìdio.
    ¡Feliz año año 2010,y que los Reyes Magos os traigan todo lo que pidais,(yo he pedido un portatil en condiciones…)

  6. En mi pueblo ha aparecido un yacimiento romano (o por lo menos restos de aquel preterito tiempo), y el temor del ayuntamiento es que lo que se encuentre vaya a parar a Salamanca.
    Espero que el convenio con la Universidad sirva para algo y que el pueblo pueda sacar algo bueno de esos restos.

  7. Ángel Sánchez dice:

    Señor Miguel Ángel, no voy a disertar aquí sobre lo que es “rentable” o no y mucho menos cuando entra en juego la variable territorial. Tampoco voy a hablar de los millones de euros que se entierran en instalaciones “urbanas” ruinosas como el flamante aeropuerto de Salamanca que nunca será un negocio por mucho que nos empeñemos y que él sólo consume más impuestos de todos los ciudadanos -para que viaje en avión una minoría a tostar la barriga al sol- que todos los frontones de la provincia juntos, que por cierto no tienen gastos de mantenimiento.
    Su reflexión sobre territorio, mundo rural y “rentabilidad” sólo me sugiere un nombre: Ceausescu y sus planes para derribar la mayor parte de los pueblos de Rumanía para concentrar la población en localidades de hormigón de 25.000 habitantes.
    Ese señor murió fusilado antes de ejecutar su macabro plan de rentabilidad territorial. No irá usted por ahí son sus teorías verdad?
    Saludos cordiales desde un bar de Robleda.