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Sombra errante

7 comentarios

sombra errante

Habíamos salido de Torresmunitis, camino de Casablanca, para adentrarnos en el monte, donde, víctima de la insolidaridad y del régimen, fue capturado el Lute. De repente, el sol nos deja en penumbra sin que hubiera nube alguna. Una avalancha de liebres y conejos, que por allí se crían con facilidad, nos adelantan en carrera despavorida. En la misma dirección un grupo de zorros y posteriormente una manada de lobos. Muchos pájaros levantan el vuelo de encinas y alcornoques. Todos parecen huir como si de un fuego se tratara. Extrañados, miramos a nuestras espaldas, pero no vimos nada; no obstante un escalofrío nos recorrió el espinazo. Los seis trotamontes, sin mediar palabra alguna, decidimos continuar para llegar al Valle de la Osa, nuestro destino. Dejábamos la Ribera del Cañedo, cuando el sol volvía a brillar de nuevo, arrancando nuestras sombras sobre la pradera. Éramos seis, pero, ¡sorpresa!, había siete sombras. Una vez que salimos del asombro, la que no era nuestra, empezó a hablarnos: Yo, nacido en Torralba de Cuenca, último descendiente del Conde de Barcelona, de madre castellana y padre aragonés, educado en la Corte de Fernando de Aragón, Gran Maestro de la Orden de Calatrava, escritor, traductor de latín, griego y árabe; astrónomo y matemático, he sido injustamente tratado en la historia de nigromante y de haber vendido mi alma al diablo. Mis libros más importantes, como el Arte Cisoria y los doce trabajos de Hércules, fueron enviados a la hoguera por el mismísimo Juan II de Castilla, bajo la influencia del prelado Lope de Barrientos. Todo ello por criticar acaloradamente al cura de Torresmunitis, culpable de mis desdichas, quien definía erróneas posiciones de astronomía. Acabé uno de nuestros enfrentamientos dialécticos gritando, delante de otros muchos miembros de la Iglesia, que de cielo podrían saber mucho, pero de tierra, poco. No admitiendo más saberes que los oficiales, fui perseguido y tuve que huir para no ser quemado por hereje. Mi sombra, que siempre está en babia, quedó atrapada por estos lares. Algunos dicen que encerrada en la cripta de la Iglesia de S. Cebrián, pero eso no es cierto. A vosotros pongo por testigo, ya que si sabéis contar, seis vivos no dan para siete sombras. Nosotros, desde entonces, sabiendo que vuelven a correr malos vientos para la imaginación, hemos preferido callar y dejar zanjado el asunto en este breve escrito, para que, como mucho, lo quemen una noche, en la hoguera de San Juan.

  1. ¡Pero si estamos hablando de mi querido Enrique de Aragón, llamado marqués de Villena, aunque oficialmente ya no lo era por haber sido su abuelo desposeído de tal título! Coprotagonista de las andanzas de mis personajes por las calles y los monumentos de Salamanca en los siglos XVI, y XVII y la actualidad. Salud, maestro, y que, con o sin sombra, sigas recorriendo las viejas callejuelas y protegiendo los amores heterodoxos de cuantos estamos enhechizados por los muros dorados de tu eterna ciudad.

  2. Me suena a otra historia más de la famosa Cueva de Salamanca…donde se enseñaban los “saberes” no oficiales…ahora sería la facultad de física y química.

    Creo que el Marqués de Villena, que nunca lo fue…lo que estuvo estudiando es cómo solucionar la falta de oro…a partir del latón…corrían malos tiempos “financieros” como ahora.

    En América “Salamanca” tiene que ver más con la magia y la nigromancia que con la famosa ciudad española.

    Además, creo que efectivamente, fue el famoso cura de Torresmenudas el encargado de romper el “hechizo” del diablo o “sombra”.

    Chibús: bonita forma de hacer llegar las historia viejas de Salamanca a los nuevos salmantinos.

  3. Lavash, “salamanca” en hispanoamérica es lo que dices, pero yo creo que si que puede estar relacionado con “la famosa ciudad española” :-)
    La famosa Cueva de Salamanca es más que un buen motivo para asociar, en esos países, por un lado el nombre de “Salamanca” con lugares como las cuevas donde se reúnen los brujos y otros seres “oscuros” como duendes y demonios. La leyenda de la Cueva de Salamanca traspasó fronteras. Por otro lado supongo que también “salamandra” suena parecido a “salamanca”, y no digamos a salamanquesa, bichos estos a los que en algunos lugares se le atribuyen poderes demoníacos.

    Y ya que lo habéis mencionado, a ver si empezamos a comentar libros… que tengo unos cuantos a la espera de aparecer en este blog.

  4. Sí, por supuesto. La acepción de “salamanca” como lugar oscuro y nigromántico tiene todas las papeletas par proceder de la famosa “cueva” es decir la cripta de San Cebrián, San Ciprián o San Cipriano, de la que tambíén se especula haber sido cosntruída sobre un primitivo lugar de culto pagano de donde le vendría la tradición nigromántica.

    En cuanto a los libros, Darco, cuando quieras puedes comentar el que tú ya sabes, que a mí me da pudor. Te prometo que yo buscaré otro para comentarlo a mi vez.

  5. Estimados amigos:

    Efectivamente, todos aportamos y se va haciendo “un todo”…como historias de la Cueva de Salamanca: La del Gallo Morón y otras muchas…

    Según he leído (yo en aquella época no estaba en Salamanca) la iglesia de San Cebrián se construyó en un lugar de culto de los celtas que llegaron antes que los romanos…después como estos eran contrarios a los cristianos…pues el culto se “ocultaba” bajo tierra…y después los cristianos como eran contrarios a las nuevas ideas…y así hasta el infinito…

    Lo que también me pareció curioso es que fuera el “cura” de Torresmenudas (20 km de Salamanca y con una iglesia románica muy bonita)quien “defendiera” la sombra del Marqués de Villena…para que no ardiera en el infierno(algunos cristianos pensaban que el alma era la sombra del propio cuerpo…pero que permanecía cuando este pasaba a mejor vida…¿peor? o ¿igual?…

  6. Curiosa manera de contar la historia y atraparnos en ella.
    Un saludo

  7. Kiplin: Hay que tener mucho cuidado con expresar “saberes no oficiales”…, que las ideas las carga el mismísimo diablo…y tú sombra puede quedar atrapada para siempre y hacerse errante…

    Y yo creo que vuelven a correr malos tiempos para la lírica…

    Que la imaginación nos saque del “gris-marengo”.

    Dos saludos.