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Un día aciago

3 comentarios

Foto de M.A. Cuesta

Desde luego ayer, día 5 de febrero, fue un día para no olvidar. Quizás lo mereciera, pero como no es posible hacer borrón y cuenta nueva, conviene tenerlo presente en la memoria. No sé si los astros se alinearon en nuestra contra pero no hay otra explicación ante la cantidad de despropósitos que se acumularon en tan corto espacio de tiempo. Comencemos.

*Primer asunto*.Nadie discute que hay que ser buen anfitrión. Hay que hablar hasta con el enemigo. En eso estamos casi todos de acuerdo. Pero una cosa es hablar y otra bien distinta rebajarnos ante él de tal forma que renunciemos a nuestros principios en aras de no se sabe qué ocultos intereses, quizás electorales. Me refiero a la visita del Secretario de Estado Vaticano, Monseñor Bertone. Bien que se le reciba. Bien que se le dé un trato correcto como a cualquier visita oficial. Pero de ahí al espectáculo al que asistimos, media un abismo. Todo un gobierno soberano, socialista para más señas, elegido democráticamente por un pueblo que se consagra aconfesional en su Constitución, rendido a los pies del Vaticano, ocultando informes sobre el cambio de la Ley del Aborto, maquillando la asignatura de Educación para la Ciudadanía, prometiendo que en ningún caso las relaciones con la Santa Sede van a ser revisadas… Y encima, después de semejante despliegue, el invitado se permite el lujo de seguir criticando las políticas del gobierno sin que este sea capaz de, ni siquiera, emitir una protesta. Aquí nada cambia. Menos el palio, todo sigue como antes.

*Segundo asunto*. ¿Cuándo se ha visto que un acusado se juzgue a sí mismo? Tamaña ocurrencia se va a ver a partir de hoy en la Asamblea de Madrid. El Partido Popular, que debe dar cuentas de la trama de espionaje protagonizada por él mismo, monta una comisión de investigación controlada y dirigida por él. Ayer tuvimos el aperitivo. Esperanza Aguirre, ejemplo de chulería, y si no observen las imágenes de televisión, se permitió el lujo de, en vez de dar explicaciones, atacar al mensajero (aunque el mensajero en otros casos haga lo mismo), sacar el ventilador del bolso (no del baúl porque ahí no lo tendría a mano), contestar con gestos impertinentes y prepotentes… Desde ahora mismo podrían ahorrarse el paripé.

*Tercer asunto*. ¿Cómo es posible que después de haber recibido bastantes miles de millones de euros del gobierno, los bancos, en aras de seguir aumentando sus beneficios, nos digan que es imposible dar créditos a las familias y a las pequeñas y medianas empresas? Esta crisis la crearon ellos cuando durante años se han apuntado al carro del dinero fácil, animando y dando créditos a cualquiera que firmara en sus ventanillas sin pararse a pensar más que en el beneficio rápido y permitiendo que este país y sus habitantes vivieran el sueño de vivir por encima de sus posibilidades, favoreciendo la especulación y el beneficio fácil del ladrillo y no apostando por la creación de un verdadero tejido productivo e innovador más rentable a largo plazo. Lástima que ya ni siquiera haya un banco público al que nos pudiéramos todos llevar nuestro dinero. Eso sí, el gobierno, por mucho papel de poli bueno y malo, no agota su paciencia. A fin de cuentas son los bancos los que van a costear las próximas campañas electorales y los que tienen agarrados a los partidos por el bolsillo. En este mundo de fantasía ni ellos se salvan. Lo triste es que lo pagamos nosotros.

*Cuarto asunto*. La crisis está empezando a sacar lo peor de nosotros mismos y nosotros no nos salvamos, por acción u omisión, aunque algunos, caso de Reino Unido, nos llevan la delantera. Pero el caso más sangrante es el de Italia que está a punto de aprobar una ley de extranjería que de entrada estigmatiza a los inmigrantes al estar dirigida, según palabras de su Ministro del Interior, “a proteger a los honestos de los sin papeles”. Como si la tenencia de un carné de identidad fuera seña de honestidad. Díganselo a los poseedores de un carné que maltratan y asesinan diariamente a las mujeres, a los estafadores de guante blanco, a los políticos y no políticos corruptos, a los dogmáticos que nos manipulan desde los medios de comunicación… Por favor, recomiendo encarecidamente la visión de la película “La Ola”. Estamos entrando en la sociedad de la sospecha, de la delación, de la creación de guetos, del control, de la seguridad por encima de la libertad… Reflexionen sobre lo fácil que es volver a repetir, y más en estos tiempos, los nefastos tiempos de los fascismos en Europa. Todos sabemos cómo termina ese proceso.

Quinto, sexto, séptimo… Muchas más cosas sucedieron ayer. Ojeen los periódicos aunque para muestra basta un botón.

 


Foto | M.A. Cuesta

  1. Este artículo de M.A. Cuesta también lo podéis leer, junto a otros del autor, en su blog “Mi mundo en imágenes”

  2. sleeky2009 says:

    excelente referencia a Miguel Ángel…
    estás en todo…

  3. Quinto punto: estoy totalmente de acuerdo con lo dicho en los puntos anteriores. Nada más que decir.