Suscribirse: Artículos | Comentarios | Recibir actualizaciones por correo

Gargantilla de San Blas en la crisis

5 comentarios

ariasgonzalo01.jpg


Blas de Sebaste
, médico, obispo y eremita armenio, murió decapitado por los romanos en las persecuciones contra los seguidores de Cristo. Entre su más famoso milagro figura la salvación de un niño que tenía clavada una espina en la garganta. Por este motivo, Salamanca celebra cada tres de Febrero el día de S. Blas y de forma muy particular: Los charros compran una cinta bendecida y la cuelgan al cuello hasta el Martes de Carnaval, quemándola el miércoles de ceniza. De esta forma se cuidan del mal de garganta. Hasta aquí, un año más con esta tradición. Lo que nadie pudo imaginar es lo que ocurrió a un madrileño que en esta época de crisis se topó con el maldito paro. Este señor había venido a la ciudad de visita justo cuando su banco le había bloqueado la tarjeta de crédito. Para regresar a la capital del reino tenía que sacar su billete de tren y solo le quedaba un euro en el bolsillo. La empresa ferroviaria no le facilitó el billete. Deambulando por la Calle Toro encontró al Señor que vendía las famosas gargantillas de S. Blas, decidió invertir en ellas su última moneda. Desesperadamente se enganchó de nuevo al cajero automático que momentos antes le había hecho un corte de mangas. Con la gargantilla al cuello, el aparato le hizo la ola y empezó a escupir euros. Cogió los suficientes para comprar el billete de vuelta y 6000 gargantillas milagrosas. Cuando llegó a Madrid, en plena puerta del Sol, las vendió a dos euros. La prensa, bajo el título de imaginación frente a la crisis, recogió este suceso que facilitaba la vida a una familia entera.

 

 


Texto | Chibus
Foto | José C. Lobato “Arias Gonzalo”

  1. ¡¡Ains, las gargantillas!!. Cuando yo era pequeño siempre me las quitaba antes del carnaval porque me picaba ya con el sudor, la suciedad, el roce.
    Hoy, desde nuestra atalaya de la calle Toro, veo al vendedor apostado en su esquina con su racimo de arcoiris finísimos ondeando al airón norteño de estos días. Pocos clientes se le acercan: alguna viejecilla que no saca el monedero, o algún estudiante que le pregunta “qué es eso que vende”, porque han crecido ignotos de esta costumbre.
    Malos tiempos, hasta para milagros

  2. Hola Albero:

    Prometí al gargantillero “tirar” de sus ventas en una época tan floja.

    Si somos capaces de trasladar esta costumbre a Madrid, seguro que que se venden las 6.000 fácilmente.

    Con iniciativas como esta, “tan abstractas”, los americanos se recuperaron de su primera gran crisis económica del 29…

    Gracias por tu aportación…si ves al “gargantillero” dile que lo hemos intentando.

    Saludos.

  3. Estimado Darco:

    Con la foto de Arias Gonzalo has dado en el clavo, parece tomada cuando el cajero le hizo un corte de mangas y no le daba dinero…

    Gracias por todo.

  4. Estimados amigos,fijaos que son todos los mismos;El Sr Berlusconi,corrupto,salvaje capitalista y catolico apostolico romano.

  5. perdon por el comentario n4,me confundi de articulo.