Manifiesto por la lengua común
Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural –nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.
Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:
1) Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas –el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.
2) Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüisticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas co-oficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc… en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello “normalización lingüística”).
3) En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua co-oficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.
4) Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que “las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.
Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:
1) La lengua castellana es común y oficial a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.
2) Todos los ciudadanos que lo deseen tienen derecho a ser educados en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.
3) En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser atendido institucionalmente en las dos lenguas oficiales. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.
4) La rotulación de los edificios oficiales y de las vías públicas, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc…en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.
5) Los representantes políticos, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.
Firmas (orden alfabético): Mario Vargas Llosa, José Antonio de la Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, Jose Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, Jose Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater
Para adherirse al manifiesto: UPyD | ElMundo.es








26 Junio 2008, a las 00:37
Pero qué tontería es está ¿vamos a hacer que los mañicos pierdan su adaptación del castellano? ¿o los andaluces?. ¿Qué pasa que el galego es una lengua proscrita?, ¿y el extremeñu?. Esos cultos están matando lenguas cultas al posicionarse con la más fuerte.
26 Junio 2008, a las 09:02
Se ve Joaquín que no te has enterado de nada o que no quieres enterarte de que va esto. No tiene nada que ver con lo que estás diciendo.
26 Junio 2008, a las 10:27
y además, he oído esta mañana a pedro jota asegurar que si Rajoy firma el manifiesto, El Mundo volverá a apoyarle editorialmente!!!
26 Junio 2008, a las 15:34
Ataques al castellano
El Gobierno catalán ha dado una nueva muestra de su intolerancia lingüística al ordenar el cierre de un medio de comunicación catalán por emitir en castellano, concretamente de Radio Unión Cataluña.
Es una actuación inaudita en una sociedad democrática que pone en peligro la libertad lingüística y de información. Además debe tenerse en cuenta que el 85% de las emisoras de radio con sede en Cataluña emiten mayoritariamente en catalán y tan sólo un escaso 15% emiten mayoritariamente en castellano.
¿Qué se pretende cerrando las pocas emisoras que todavía emiten en castellano en Cataluña? ¿Eliminar totalmente las emisiones en castellano en nuestra comunidad autónoma? ¿Dónde queda tras este cierre la libertad de uso de las lenguas en el espacio radiofónico catalán? ¿Es lícito cerrar una radio en España por utilizar el español?
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es
26 Junio 2008, a las 16:43
Ciertamente el españolito de a pie lleva ya unos años sufriendo constantes atropellos por los despropósitos de nuestra clase política pero lo de nuestra lengua creo que sobrepasa ampliamente el adjetivo atropello.
No tengo nada en contra de las diferentes lenguas de nuestras diversas comunidades, al contrario soy muy partidario de que se mantengan, pero no a costa de discriminar al resto de los españoles, pisotear nuestra lengua común, el castellano y además gastarse el dinero del contribuyente para llevar a cabo semejante felonía.
27 Junio 2008, a las 02:05
Un ciudadano español que viva en Casablanca, o en Londres, o en Roma, puede estudiar en castellano. Pero si vive en Barcelona, no puede.
¡¡¡ Alucinante !!!. No se puede estudiar en el propio idioma en el propio país. ¡De locos!
Cosa distinta es la necesidad de potenciar, apoyar, difundir, etc. el catalán, el vascuence, el gallego, etc., tarea en la que debemos implicarnos TODOS, incluidos los castellanohablantes.
Pero ES UN DERECHO estudiar en tu país en tu idioma. ¿O no?
27 Junio 2008, a las 02:10
ADDENDUM:
Revísense al respecto las abundantes publicaciones en Cataluña, a partir de los años 60, defendiendo el derecho y demostrando la importancia, para un buen aprendizaje, de estudiar en la lengua materna.¿Ahora ya no es así?
16 Julio 2008, a las 19:56
Lo que Antonio Machado dejó escrito sobre el nacionalismo catalán en general y el Estatuto de 1932 en particular:
“Razón tienes, diosa mía, cuando me dices que la República - ¡tan deseada! - yo confieso haberla deseado sinceramente - nos ha defraudado un poco. La cuestión de Cataluña, sobre todo, es muy desagradable. En esto no me doy por sorprendido, porque el mismo día que supe el golpe de mano de los catalanes, lo dije: “los catalanes no nos han ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven”. Y en efecto, contra esta República, donde no faltan hombres de buena fe, milita Cataluña. Creo con Don Miguel de Unamuno que el Estatuto es, en lo referente a Hacienda, un verdadero atraco, y en lo tocante a enseñanza algo verdaderamente intolerable. Creo, sin embargo, que todavía cabe una reacción en favor de España, que no conceda a Cataluña sino lo justo: una moderada autonomía, y nada más. Ortega y Gasset ha dicho a mi juicio ago muy atinado sobre la psicología del catalanismo; Sánchez Román ha estudiado muy bien el aspecto jurídico de la cuestión. Veremos. Yo todavía no he perdido todas las esperanzas.
20 Julio 2008, a las 18:14
Un grupo de catedráticos y profesores de varias universidades constata que el castellano, lejos de estar en peligro, mantiene tales ventajas sobre el catalán, el gallego y el euskara que su exacerbada defensa sólo puede tener un móvil ideológico.
Asistimos en estos días a una nueva oleada de nacionalismo lingüístico español de la que el principal botón de muestra es el Manifiesto por la lengua común que ha promovido una veintena de intelectuales de prestigio. El texto en cuestión se asienta en certezas que nacen de aquello que, al parecer, no puede someterse a discusión, como ocurre, por lo demás, en muchos ámbitos de la vida de un Estado que presume de su condición democrática. En las disputas correspondientes adquiere singular relieve la Constitución de 1978, producto de un pacto en el que, en ámbitos sensibles como éste, se impusieron normas sin recabar la opinión de los afectados. Aun en el caso de que aceptásemos la condición inequívocamente democrática del referendo constitucional de aquel año, habría que preguntarse si tres decenios después no es legítimo reclamar, en sentido bien diferente del que invocan los promotores del manifiesto mencionado, una revisión de las normas entonces instituidas. Las cosas como fueren, es significativo que la nueva oleada de nacionalismo lingüístico español prefiera esconder que las reglas que hace suyas no son precisamente neutras.
Llama poderosamente la atención que las mismas personas que afirman con particular insistencia y frente a toda evidencia, tal y como lo revelan las leyes que afectan entre nosotros a las lenguas que los derechos no acompañan ni a éstas ni a los territorios, sino a las personas, no aprecien problema alguno en el enunciado que se ha convertido en guía principal del Manifiesto por la lengua común: el de que, mientras todos los ciudadanos españoles están obligados a conocer el castellano esto no es, al parecer, una imposición, sino un hecho cuya consistencia, sin más, se supone, los hablantes de otras lenguas disfrutan, sin más, del derecho a emplear estas últimas. Si sobran las razones para concluir que semejante enunciación contradice palmariamente lo que afirma el artículo 139.1 de la Constitución en vigor Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado,más inquietante es que en la España de hoy se dé por demostrada, al parecer hasta el final de los tiempos, la adhesión popular a reglas como la invocada, en un escenario en el que se hace valer una oposición cerril al despliegue de mecanismos que permitan conocer si la ciudadanía acata esas reglas o, por el contrario, las repudia.
Quienes defienden que el castellano es superior, natural y útil olvidan su imposición
Para el nacionalismo lingüístico español la lengua castellana es superior, cómoda, fácil y útil, virtudes todas ellas que son siempre el producto de circunstancias naturales, nunca de la imposición y la represión. Las lenguas de los demás son, por el contrario, molestas, arcaicas, antieconómicas y francamente prescindibles. Al tiempo que la defensa del castellano se ajusta por definición a un impulso democrático, la de las restantes lenguas responde cabe entender a espurios y cavernarios intereses marcados por esa felonía que identifica el Manifiesto por la lengua común; si en las segundas se revelan por doquier los espasmos negativos de los nacionalismos, por detrás de la primera no habría, en cambio, nacionalismo alguno.
La estrategia principal no nos engañemos apunta a ratificar la situación de incómoda marginación y minoría de las lenguas no castellanas, y a hacerlo de la mano de medidas que tienen un cariz visiblemente asimétrico. Baste como botón de muestra el recordatorio de que los firmantes del manifiesto que nos ocupa entienden que, aun siendo recomendable que en las comunidades calificadas de bilingües la rotulación de edificios y vías públicas se registre en las dos lenguas, en modo alguno podrá realizarse en exclusiva en la lengua propia del país en cuestión, sin que,por omisión, y cabe entender, se rechace la posibilidad de que la rotulación se produzca únicamente en castellano.
El idioma y la fuerza
Conocer el español es obligatorio; los hablantes de otras lenguas sólo tienen derecho a su uso
A los ojos de los nacionalistas lingüísticos españoles, la lengua común no se impone por la fuerza tal horizonte es ontológicamente inimaginable,frente a lo que ocurre, al parecer, con las lenguas no castellanas. Mientras se rechazan determinadas políticas alentadas por los gobiernos autonómicos que se limitan a reclamar para las lenguas respectivas las mismas prerrogativas de las que disfruta el castellano en Madrid, en Sevilla o en Valladolid, se prefiere olvidar cómo, en el pasado y en el presente, medidas aplicadas a menudo con saña y violencia han beneficiado de siempre al castellano y explican, siquiera parcialmente, su condición de visible preeminencia contemporánea. Mientras se manipulan y magnifican, en suma, los problemas que los castellanohablantes puedan encontrar en algunos lugares, se esquiva toda consideración en lo relativo a la delicada situación en la que se encuentran el catalán, el gallego y el vasco, y ello sobre la base de la increíble afirmación de que los objetivos de dignificación de esas lenguas ya han sido, al parecer, satisfechos.
No consta que los nacionalistas lingüísticos españoles, de siempre interesados en defender en exclusiva su lengua, se hayan pronunciado en momento alguno en favor de los legítimos derechos de los hablantes de las lenguas no castellanas. Que en los hechos el principio de libre elección lingüística en el sistema educativo sólo se postula para los castellanohablantes lo certifica la ausencia, dramática, de toda consideración en lo que atañe a ese principio aplicado, por ejemplo, en las personas de los hablantes de catalán, gallego y vasco que residen fuera de los territorios en los que las lenguas correspondientes son oficiales. Al cabo parece obligado concluir que esas lenguas no son percibidas como propias, circunstancia que da al traste, de paso, con cualquier proyecto creíble de bilingüismo: llamativo es que, mientras los nacionalistas lingüísticos españoles se desenvuelven orgullosamente como monolingües en castellano, se rechaza que los hablantes de catalán, gallego y vasco puedan comportarse como monolingües en las lenguas respectivas. Lo que en los hechos se reivindica un monolingüismo de facto es percibido en cambio como una afrenta cuando se sobreentiende que es la apuesta de los gobernantes de las comunidades autónomas que disponen de lenguas propias.
Una curiosa defensa
El Manifiesto por la lengua común configura, en fin, una curiosa defensa de una lengua que pareciera no tener a su disposición ningún tipo de apoyo. Para certificar lo contrario ahí están la maquinaria del Estado, el sistema educativo, un sinfín de rancias instituciones, el grueso de los medios de comunicación, buena parte de la jerarquía de la Iglesia católica, el respaldo de intelectuales de prestigio y, en fin, las propias fuerzas armadas. Por si poco fuere, y a tono con los tiempos, el manifiesto que nos interesa recaba para sus promotores la doble condición de luchadores por los derechos humanos y de defensores de los desheredados. Pena es que, por muchos esfuerzos que se hagan, el texto no acierte a ocultar la defensa obscena de privilegios tan impuestos como asentados, y la ritual demonización, también a tono con los tiempos, de quienes disienten, paradójicamente tildados, a menudo, de fascistas y totalitarios. Que semejante campaña sea atizada, en suma, desde medios de comunicación y cenáculos de la derecha más montaraz dice mucho de su sentido más profundo.
Firmantes:
Carlos Fernández Liria
profesor de Filosofía UCM
Montserrat Galcerán
catedrática de Filosofía, UCM
Pedro Ibarra
catedrático de Ciencias Políticas, UPV
Juan Carlos Moreno Cabrera
catedrático de Lingüística, UAM
Arcadi Oliveres
profesor de Ciencias Políticas, UAB
Jaime Pastor
profesor de Ciencias Políticas, UNED
Carlos Taibo
profesor de Ciencias Políticas, UAM
23 Julio 2008, a las 10:15
Este asunto de la defensa del castellano me parece más un acto de patrioterismo chusquero que otra cosa.
El castellano no está en peligro y yo diría que goza de mejor salud que nunca.
Veo más en peligro algunas lenguas minoritarias como el euskera que una lengua como el español o castellano hablada por millones de personas.
Por cierto, si como dice el manifiesto los derechos lingüísticos los tienen los ciudadanos, no habrá entonces ningún problema en que un ciudadano español pueda utilizar cualquiera de los idiomas españoles oficiales (castellano, euskera, gallego, catalán) en cualquier lugar del territorio español.
Si los firmantes del panfleto-manifiesto defienden las esencias culturales hispanas, deberían por ello defender lenguas igualmente españolas como el catalán, gallego, euskera, asturiano, etc, etc.
25 Julio 2008, a las 18:20
Urbelfermoso, ¿Que tiene que ver el culo con las témporas, o los cojones para comer trigo??
Quien dice aquí que no se puedan defender las lenguas que existen en España como el vasco o el catalán, o el gallego, o el andalús, o el caló.
Aquí lo que se comenta es que parece que se están cerrando todas las puertas a que nosotros y nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos puedan entenderse en nuestra lengua común.
La que tiene un tío que ha nacido en Ferrol, en Sevilla, en Mondragón, en Candelario o en Santa Coloma de Gramanet, de entenderse con cualquier otro pazca donde pazca.
Lo importante es la libertad de los individuos y lo que estos pueden hacer sin que otros atenten contra su libertad.
Tanto quejarse de lo malo que era el Tio Paco y ahora haceis vosotros lo mismo.
Al final sois todos unos fascistas.
25 Julio 2008, a las 18:37
“Contra el cinismo” no sé si te miras en el espejo y ves reflejado tu propio cinismo en él.
Precisamente este manifiesto, o desde luego los que estamos de acuerdo con él, totalmente o en parte, es que estamos contra el cinismo de ese nacionalismo fascistoide que impide que se cumpla la ley por que si una ley no gusta, hay que cambiarla, no mirar para otro lado e ignorarla (constitución, estatutos, …); que impide que una persona pueda estudiar en su lengua en un territorio que la tiene como lengua oficial, etc.
Supongo que diga lo que diga te dará igual, que se diga lo que se diga lo ignorarás por que te dan igual los argumentos que se usen.
El castellano no está en peligro, el español es uno de los principales idiomas del mundo, pero en parte de España se impide que los niños puedan estudiar en esa lengua que es la suya si así lo deciden sus padres.
Ubelfermoso, lo mismo te digo y supongo que te dará igual, dices que el manifiesto dice algo que no dice y te quedas tan ancho.
Lo importante son los derechos de las personas, de los ciudadanos, no de los territorios ni de las lenguas. El nacionalismo se está convirtiendo en nazionalismo, solo hay que ver la persecución fascista que están sufriendo algunos de los firmantes de este manifesto.
Agrabah… tu siempre polemizando y dando caña, a diestro y siniestro… mira que te encanta dar palos a todo lo que se menea…
25 Julio 2008, a las 19:15
No te equivoques Darco, lo que realmente me encanta es dar palos con lo que se menea, pero entre palo y palo, ya sabes…
29 Julio 2008, a las 16:52
La desaparición de una lengua minoritaria es un drama para el patrimonio lingüístico del mundo, pero su mantenimiento artificial a golpe de subvención es no sólo un acto filantrópico (seamos claros) sino también un negocio a cuyo alrededor se mueve mucho dinero. Lenguas han desaparecido muchas a lo largo de la historia; lo que no desaparece es el ansia del ser humano de comunicarse con sus congéneres. Me pregunto si la profusión de lenguas cooficiales contribuye a la comunicación entre las personas o si por el contrario se plantea como una barrera identitaria. ¿Es razonable que las sesiones del Parlamento Europeo se tengan que traducir al català?. Para mí, no.
26 Agosto 2008, a las 10:15
Soy hija de inmigrantes extremeños, llegamos a Barcelona hace cuarenta años. Mis padres son castellano parlantes y en mi humilde barrio el 90% de las personas han hablado siempre en castellano. En la escuela aprendí catalán, tarea nada fácil para los profesores y éramos los niños quienes obligábamos, por mayoría, a hablar en castellano a los pocos compañeros catalano parlantes (nos reíamos de ellos). Estudié en las dos lenguas y llegué a la universidad donde he podido, siempre, comunicarme con todo el mundo en castellano y donde he podido examinarme en la lengua que he querido. Tengo amigos con los que nos comunicamos en las dos lenguas indistintamente (según la lengua materna de cada uno) y os aseguro que no tenemos ningún problema, nos hemos acostumbrado a ello y casi ni nos damos cuenta. Es perfecto.
Estoy convencida de que las personas que firman el Manifiesto no conocen la realidad de Cataluña (Vengan y quédense una temporada). Insisto en que tal conflicto no existe si no en la tozudez de algunos pocos que no entienden que no podemos permitir ningún tipo de segregación de las personas por cuestiones idiomáticas y que para conseguir esa igualdad que todos predicamos, debemos dotar las lenguas minoritarias de toda la protección y promoción que sea necesaria, en caso contrario, morirán engullidas por la magnitud del castellano. Yo he vivido la inmersión lingüística y lo agradezco, me ha permitido convivir y aprender.
Ahora están llegando miles de inmigrantes sudamericanos. Muchos de ellos llegan ignorando la presencia del catalán y creyendo que con el castellano les basta. Es tarea difícil convencerlos de la necesidad de aprenderlo pero seguiremos insistiendo, no lo duden. Espero que algún día, ellos y sobretodo sus hijos, como yo, lo agradezcan.
1 Septiembre 2008, a las 12:54
Agrabah,
Repasa bien mi mensaje antes de mentar al trigo y los cojones porque dudo de que lo hayas entendido.
Más que cerrando puertas para los hijos creo que se les están abriendo más, ya que el castellano es la lengua oficial entendida y comprendida por todos los españoles incluyendo a los que tienen lengua minoritaria en su Comunidad.
Aquellas Comunidades con idioma propio tendrán una lengua más para enriquecer la culturilla de los zagales aparte del común castellano, inglés o francés ¿dónde está el problema?
La realidad es que ya hay una generación de mozos y mozas que parlan con soltura catalán, gallego o euskera a la vez que castellano y algunos de ellos son hijos de los emigrantes extranjeros casi recién llegados (rumanos, marroquís, etc.)
A mí más que un problema me parece una ventaja.
Tu comentario llamándome fascista por un contraste de opiniones dice mucho de ti.
1 Septiembre 2008, a las 16:02
Darco,
¿No dice el manifiesto y tú confirmas que los derechos lingüísticos los tienen las personas/ciudadanos?
Pues eso mismo es lo que yo escribo en mi mensaje, no sé dónde no dice lo que yo digo.
Señalaba lo de los derechos del ciudadano porque es una pequeña contradicción, ya que ese supuesto derecho de los ciudadanos es aplicable a todos ellos y por tanto es el mismo derecho que tendría un catalonoparlante en ser atendido exclusivamente en esa lengua.
2 Septiembre 2008, a las 13:27
¿Y mi derecho individual de dirigirme en mi tierra (Catalunya), en mi lengua (el catalán) a la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Justicia y ciertos organismos del Estado Español, según dicen es el mío y que con mis impuestos contribuyo a pagar, Ande Están? ¿Ein? ¿Soy un nacionalista medievalizado por querer hablarles como funcionarios de mi Estado en mi lengua materna?
Ojo los que defendeis tanto la Lengua Común, no sea que algun dia debajo de Departures y Arrivals no ponga nada más.
3 Septiembre 2008, a las 00:08
Ubelfermoso, sobre lo de “El castellano no está en peligro y yo diría que goza de mejor salud que nunca”, ese manifiesto que yo sepa no dice que el castellano hablado por millones de personas esté en peligro en el mundo. A eso me refería, que nadie dice eso, salvo los que os habéis sentido heridos por ese manifiesto que nunca pensé que tuviera la repercusión que ha tenido ni que el haberlo publicado aquí cuando me pidieron que lo hiciera hubiera levantado tantas supuestas ampollas.
Según la Constitución, que hasta que no se cambie dice lo que dice, el español o castellano es la lengua oficial del estado y las lenguas propias de cada comunidad autónoma junto con el español son oficiales en cada una de esas comunidades si no me equivoco ¿no?. Pues en esas comunidades deberían ser oficiales las dos lenguas con todas las consecuencias, algo que parece que no lo es. Puede que tu tengas tu parte de razón y puede que los del manifesto tengan la suya. Supongo que un catalanohablante tiene derecho a ser atendido en catalán y un castellanohablante en castellano por las instituciones de su ámbito territorial (llámalo como quieras) ¿no? Igual que en Cataluña un castellanohablante tiene derecho según eso a poder estudiar en castellano si así lo deseara ¿no? No puedes clamar por tu derecho a usar tu lengua impidiendo que otros usen la suya cuando las dos son lenguas oficiales, en este caso en Cataluña.
Para el estado español, como tal, solo hay una y es el español, puede que esté equivocado pero así lo he entendido y creo que así lo dice de forma clara la Constitución. Y con esto no quiero decir que tenga que ser así.
Hay una solución, o muchas, entre ellas cambiar simplemente la Constitución, o el estado actual, …
Por ejemplo yo no me opongo a que Cataluña sea una nación, o el País Vasco, o quien sea, pero si me opongo, y es una opción personal, a un estado plurinacional. El único estado plurinacional al que no me importaría pertenecer sería a esa hipotética Unión Europea (algo que por otro lado cada vez parece más lejana) pero además esa plurinacionalidad europea como algo transitorio hasta que en ese estado no hubiera ninguna otra nación que ella misma. Puede que en unos siglos…
Pero todo esto es otro asunto distinto a lo de las lenguas así que mejor si os parece lo dejamos para otro debate.
Santi… tu última frase la has soltado como una amenaza… lo que pasa que al menos por mi parte cae en saco roto. Como estos asuntos cada día me aburren más y más te diría que puede que me trajera al fresco, por mi parte, si un día debajo de “Departures i Arrivals” no pusiera nada más.
3 Septiembre 2008, a las 00:15
Y muchas gracias por participar. Los veranos suelen ser bastante aburridos y faltos de comentarios y movidas que den vidilla al blog. A mi últimamente no es que esto me interese mucho polemizar pero bueno, cada uno tiene que cumplir el papel que le toca.
Chibus.. no dices nada y haces bien
3 Septiembre 2008, a las 13:16
Darco, expliquesemelé.
Premisa 1: “No puedes clamar por tu derecho a usar tu lengua impidiendo que otros usen la suya cuando las dos son lenguas oficiales”.
Premisa 2: Según la Carta Europea de las Lenguas, todo ciudadano tiene derecho a usar su lengua minoritaria delante de, entre otros, las instancias judiciales. El estado español ha suscrito dicha carta.
Premisa 3: Según la premisa 2, un ciudadano catalanoparlante tiene derecho al uso del catalán delante de un juez.
Premisa 4: Según la premisa 1, el juez tiene derecho a no tener ni idea de catalán.
Conclusión?
5 Septiembre 2008, a las 01:04
No puedo explicarte Santi. Seguramente se me ocurrirían más premisas, más contradicciones y alguna que otra paradoja.