11 Octubre, 2007 - Publicado por Manuel Hde la razón y la sin razón
A Doña Felisa intentamos convencerla para que tendiera su ropa blanca en otro sitio, y ella decía que sí, que bueno, que vale, que ella sabría, y luego se callaba. Pero a la semana siguiente seguía buscando la misma pared, la que en el interior ocupaba la Inmaculada
Foto | Manuel H


















