Alternativas naturales al gran negocio de la salud
En un tono mesiánico Kevin Trudeau, el polémico autor del libro Alternativas naturales al gran negocio de la salud, nos relata durante 450 páginas todo lo malo de la medicina tradicional y todo lo bueno de la medicina alternativa, dando un repaso a todas las organizaciones norteamericanas de salud que tienen a Trudeau como enemigo público número uno y este a ellas como objetivo de todos sus ataques. Se pregunta porqué los tratamientos económicos, totalmente inocuos y efectivos, están prohibidos en su país y a lo largo del libro se propone descubrirlo. Es el negocio de la salud en el que para los laboratorios y servicios médicos no hay pacientes, sólo hay clientes.
He de reconocer que solo logré leer completamente la primera mitad del libro y me costó varias semanas conseguirlo por que entre lectura y lectura dejé pasar un tiempo prudencial. Llegado cierto punto y ante las dudas de dejarlo o empecinarme en terminarlo opté no por practicar la lectura rápida, si no más bien una mezcla de lectura ultrarrápida y lectura “canguro”, dando saltos de varias páginas, hasta llegar al final.
Entre salto y salto encontré pasajes divertidos en los que el autor, sin dejar su lenguaje de telepredicador americano, nos deleita con auténticas joyas como la de los ambientadores, de los que dice que son productos venenosos (lo pone en la etiqueta) que no eliminan realmente los olores sino la capacidad de nuestras narices para percibirlos gracias al veneno que contienen y que mata nuestros receptores olorosos. Digna de mención es la anécdota del día en que después de haber estado comiendo durante un mes carne Kosher en exclusiva decidió volver a probar la carne normal y casi se va “patas abajo”. Lo compara con los mejicanos que en su país beben agua contaminada y no les pasa nada y si un estadounidense lo hiciera enfermaría terriblemente.
Para mantenernos sanos no deberíamos comer ninguna criatura acuática que no tuviera aletas y escamas (las dos cosas). Así que si te gusta como a mí el pulpo, el marisco y otras delicias del mar que o no tienen aletas o no tienen escamas o no tienen ninguna de las dos cosas, ya sabes que estás atentando contra tu salud. Al menos para este extraño consejo alimenticio Kevin Trudeau nos ofrece una explicación que podemos compartir o no, pero en otros consejos, como el de no comer cerdo por razones tan peregrinas como que “Todos los productos del cerdo están cargados de enfermedades y virus” o por que “El cerdo come todo lo que encuentra en su camino, lo que incluye sus propias heces” nos hacen sonreír por su simpleza.
Para Kevin Trudeau una persona saludable no solo no tiene enfermedades, ni dolores, ni resfriados, ni gripe, ni estrés (nos habla de un doctor que cura el cáncer curando el estrés) … si no que tampoco tiene olor corporal, ni mal aliento, ni tiene olor en los pies y su orina y sus heces no huelen. El lector debe tener claro que si se muere a los 85 años, o antes, como la tía Millie es por que no ha llevado una vida sana y habrá muerto demasiado joven.
Uno se pregunta si realmente hay alguien sano a parte del autor que denuncia que la medicina tradicional es muy cara pero no tiene reparos en recordarnos continuamente que él visita habitualmente a “sus médicos”, lo que incluye una visita mensual a su quiropráctico, y que ha sido tratado por más de 200 profesionales dedicados al cuidado natural de la salud en todo el mundo. Esto no creo que sea barato precisamente, aunque eso depende del bolsillo de cada uno y Kevin Trudeau no solo goza de buena salud, también goza de un saneado bolsillo.
Recuerda que si algo está hecho por el hombre no lo debes consumir, ni introducir en tu cuerpo ni poner sobre tu piel. No te bañes en las piscinas, ni uses jacuzzis, ni te duches con agua corriente… tienen cloro y el cloro es un veneno. Si tienes dudas visita su web en Internet, www.naturalcures.com , a la que hace continuas referencias a lo largo del libro, no sé si como consejo de salud o simplemente como consejo publicitario para hacer caja.
Entre los consejos para que consigamos una vida saludable, además de todos los anteriormente citados y otros muchos como el de saltar en cama elástica para estimular nuestras células, el autor nos recomienda no leer el periódico ni ver las noticias por que están llenas de negatividad y alterarán el PH de nuestro cuerpo. Además nos dice que es sabido que los periodistas se inventan las historias y nos las cuelan como noticias (muchos pensarán que podría incluir su propio libro en esa lista de historias inventadas que se venden como otra cosa).
Para terminar nos quedamos con un consejo del autor en el que creo que casi todo el mundo estará de acuerdo con él, y es el de mantener relaciones sexuales, que no solo no es contraproducente para la salud sino que es una práctica muy recomendable. Algo es algo.

Alternativas naturales al gran negocio de la salud
Autor: Kevin Trudeau
Editorial: Temas de Hoy
Número de páginas: 450
Precio: 22,50 €
ISBN: 978-84-8460-555-3
Formato: Tapa Dura
Tamaño: 15,5 x 23,5
Fecha de Publicación: Marzo 2007




















23 Septiembre 2007, a las 20:48
Veo que tras el verano la cosa está floja de comentarios. Por tus comentarios, comparto las críticas hacia algunas de las afirmaciones del libro. Pero, a la vista de los muchos miles de millones de € que mueven las farmacéuticas, no es de extrañar que muchos de sus representantes comerciales y responsables del márketing a veces tengan algo de telepredicadores. Los intereses son tan enormes que, como el resto de mortales no sabemos de medicina, quién nos dice a nosotros que no están manteniendo en el mercado medicinas carísimas habiendo otras más económicas y con los mismos resultados. Si encima ves la película del Jardinero Fiel entonces ni te cuento. Yo en este asunto estoy confuso. Sé que hay técnicas naturistas que son muy efectivas para ciertas dolencias, más que los fármacos tradicionales, pero como no soy experto la pregunta es: ¿cuáles técnicas y en qué casos?
Saludos
23 Septiembre 2007, a las 21:16
El negocio de la salud es claramente un gran negocio para mucha gente y cuando hay mucho dinero en juego todos sabemos lo que pasa. Creo que el autor de este libro puede tener razón en muchas cosas y muchas de sus denuncias tiene visos de estar basadas en realidades, pero todas esas razones se pierden en un lenguaje y en un batiburrillo de consejos que hacen que el lector no pueda llegar a tomarse en serio lo que dice el autor.
Al menos creo que hay una gran diferencia entre lo que pasa en Estados Unidos y en España, puede que en toda Europa. Es un pequeño consuelo.
Me gustaría haber podido leer un libro sobre estos asuntos que me diera más confianza y que me pareciera más serio. Que ofreciera su visión sobre el negocio de la salud, sobre las grandes multinacionales farmacéuticas y sobre todo ese submundo sin empantanarse como creo que lo hace este libro. También sobre medicinas “naturales”, “alternativas” o como queramos llamarlas, por que dentro de todos los camelos que este tipo de medicinas llevan consigo, hay mucho de interesante y de probada efectividad.
23 Septiembre 2007, a las 23:45
Por si puedo ayudar a alguien, ¡No os gasteis un euro en este libro!
No tengo más que decir
24 Septiembre 2007, a las 15:56
Que para las empresas farmacéuticas somos “clientes” y no pacientes es un hecho que a mí me resulta prácticamente indiscutible. Que el autor del libro dice muchas tonterías también. Me da la sensación de que esa obra es fruto de la obsesión contemporánea (y muy americana) de eludir la vejez y la muerte. El cuerpo humano no es ni de lejos una máquina perfecta y el dolor forma parte de la vida de la misma manera que el placer.
Sin embargo, debo reconocer que procuro no acudir a la medicina general, aunque tampoco la rechazo, pues es más que necesaria a la hora de tratar cuestiones de cirugía o infecciones graves. En mi caso llevo bastantes años acudiendo a una homeópata que, eso sí, posee un título universitario de medicina general.
El problema de la etiqueta “medicina alternativa” es que engloba demasiadas cuestiones sobre las que existe poca información y menos legislación. En general, considero que dentro de ese término se pueden diferenciar tres o cuatro líneas principales. En primer lugar, se puede hablar de naturopatía, un tipo de medicina consistente en mantener una dieta equilibrada y tratamientos a base de medicamentos naturales, generalmente extractos de hierbas que suelen tener menos efectos secundarios. Es decir, los remedios caseros de toda la vida un poco más evolucionados.
En segundo lugar, la homeopatía es otro tipo de teoría, en general bastante polémica. Se basa en la administración de una serie de gránulos compuestos de extractos de hierbas diluidos en tanta agua que la presencia del principio activo resulta prácticamente nula. La teoría se basa, por un lado, en la idea de que cuanto menos principio activo mayor eficacia (algo así como las vacunas que conocemos). Por otro lado, en la memoria del agua. Y a la hora de tratar el paciente, después de confeccionar el historial clínico correspondiente, el médico homeópata se centrará más en cuestiones vitales y psicológicas para curar la dolencia física.
En tercer lugar está lo que yo englobo como “medicina oriental”, y que abarcaría desde la acupuntura y la reflexología hasta la práctica del yoga o la farmacopea china.
Finalmente, se podría crear un cuarto “cajón de sastre” en el que incluir toda una serie de paraciencias que van desde leer el iris del ojo hasta analizar el color del aura, pasando por todas las chorradas que se os ocurran.
Personalmente, no me gusta creer en nada a pies juntillas. Si tengo una apendicitis o necesito un corazón nuevo acudiré a urgencias, si paso en invierno resfriada acudiré a mi homeópata porque el médico de cabecera sólo me dará analgésicos y si tengo unas anginas tomaré propóleo (un derivado de la miel que se considera un antibiótico natural) y haré gárgaras con limón y vinagre.
Creo que la cuestión acaba basándose en la combinación entre un poco de escepticismo y el deshacerse de muchas ideas preconcebidas sobre el funcionamiento de nuestro cuerpo.
24 Septiembre 2007, a las 18:56
Bueno Alba, pues eso es lo que pienso yo pero tu lo has explicado mejor. Lo que yo quiero decir es que estoy harto de supuestos “racionalistas” sobre los que penden beneficios multimillonarios, lo mismo que de ciertos racionalistas occidentales que en nombre de la democracia invaden países y encima dicen que su dios, el único verdadero, está de su parte, frente al otro que encarna el mal. Es curioso comprobar cómo son precisamente las grandes multinacionales farmacéuticas las que fabrican productos para curarnos muchas veces de enfermedades que nos están provocando productos químicos venenosos vendidos por empresas químicas que pertenecen al mismo holding empresarial que ellas. TODO QUEDA EN CASA.
22 Octubre 2008, a las 04:35
El negocio no solo esta en la medicina tradicional. La medicina alternativa esta llena de medicos que no harian dinero en la medicina tradicional y entonces se compran un aparatito alternativo para curar lo incurable como el qxci o el life system que no sirven para nada y que no estan aprobados como tales por la FDA y le dan esperanza a la gente que luego muere inexorablemente. Algunos lo tienen institucionalizado, como es el caso de Biomagna que en su pagina web dice que cura el cancer con este aparato. Mi hermana fue victima de esta “empresa de la salud alternativa”