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mcqueen macgraw
El camino era recto, y la ley de la gravedad ayudaría a hacerlo fácil. Paulo Bulhão se giró con toda la elegancia que pudo encontrar, cerró los ojos para sentir las últimas caricias del sol tardío, y empezó a bajar entre las vías, recordando aquello de que la línea recta es el camino más corto para huir. Paulo no cayó en la cuenta, sin embargo, de que la traidora luz no dejaba ver el final y, sobre todo, de que habría estado bien conocer el horario del tranvía.
Foto | Manuel H














Qué poético! Me ha encantado Darco. Y la foto… Perfecta comunión!
La foto es genial. Y no sé porque (será espíritu patriótico) lo del tranvía me ha recordado a Gaudí, que murió atropellado por uno.
A veces cuando perdemos el tranvía, es cuando somos capaces de ponernos a andar, ya lo dicen que no hay mal que por bien no venga…
A veces cuando más huimos, más ganas nos entran de plantarle cara a la vida, aunque solo sea para que no nos toque tanto el culo.
Pero… te doy la razón, en que a veces solo a veces el camino más corto entre dos puntos es la línea recta.
Besos
Brisa.