Cuando en abril de 2005 la Asociación “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” denunciaba ante la Comisión Territorial de Patrimonio y ante el Ayuntamiento de Salamanca la situación en que se encontraba el inmueble conocido como “Hotel Universal”, en la calle La Rúa, lo hacía con la sana intención de cumplir con su deber ciudadano de informar a la administración sobre los posibles peligros que se avecinaban si no se tomaban medidas de protección y consolidación del edificio.

Nuestra petición de actuaciones inmediatas para “evitar que el edificio siga degradándose y tenga que ser declarado en ruina, con las consecuencias que ello supone de destrucción de su fachada e interior” cayó, una vez más, en saco roto y nada se ha hecho desde entonces.

Con la decisión de desalojar el edificio ante el evidente peligro de que se venga abajo y ponga en peligro la vida de los residentes y viandantes, vemos que, de nuevo, la historia se repite.

Parece preferible dejar que el edificio se venga abajo, antes que actuar sobre el mismo. Seguramente resulta más barato, más beneficioso y permite obtener mayores ganancias en el futuro.

Las autoridades, como de costumbre, se han desentendido hasta ahora del problema y nos encontramos con la típica situación de hechos consumados, cuando ya no hay nada que hacer, salvo certificar el estado de ruina y autorizar el derribo del edificio. Ante nosotros tenemos un caso claro en el que se ha avisado públicamente de la posibilidad de desplome de un edificio. La administración no ha actuado con la previsión y diligencia que le corresponde y ha permitido una situación ya irreversible. Alguien debería ser responsable de estos hechos. Alguien debería haber atendido la denuncia de esta Asociación y haber solicitado los informes técnicos pertinentes. Sin embargo, nada se ha hecho.

El edificio, según reza la ficha del PGOU, es una construcción de finales del siglo XIX, realizada en sillería de piedra franca con un tratamiento simétrico de recercos moldurados y balaustres en las ventanas. Se trata de un edificio de carácter unitario y notables cualidades constructivas y de diseño que caracteriza el primer tramo de la Rúa Mayor.

Sólo se permiten sobre él las siguientes intervenciones: la restauración estructural, el mantenimiento de la fachada y la repetición de cubiertas. Se exige el mantenimiento de los elementos estructurales.

De cara al futuro, nos tememos muy seriamente que el edificio se venga abajo y sólo quede la fachada, convenientemente apuntalada, dejando tras de sí un solar que puede eternizarse como tal, al igual que ocurre con otro solar de la misma calle, ya cerca de la Plaza de Anaya, que lleva más de cinco años abandonado, en el que crece la hierba, se acumulan las basuras y sirve de lugar de acampada para indigentes.

Todo ello a unos pocos metros de los edificios monumentales más emblemáticos: la Plaza Mayor, las catedrales, la Universidad.

¿Es así como entendemos el cuidado y el mantenimiento de nuestro patrimonio histórico-artístico?

Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio (de Salamanca)
www.patrimoniocastillayleon.org/salamanca