Halloween ya está aquí y ha venido para quedarse. Eso si, solo de año en año. La tradición de esta “All Hallow’s Eve” ya no es solo una disculpa como otra cualquiera para celebrar fiestas en las noches de bares y garitos, que igual que vienen se van. Halloween se está implantando en la mente de nuestros pequeños que ya desde el colegio y año tras año lo celebran como quien celebra la navidad, las procesiones de Semana Santa o el Lunes de Aguas.
Algunos entusiastas al ser preguntados nos hablan poniéndose muy serios de que en realidad es una tradición de origen celta, como si se avergonzaran de que esta tradición se haya importado a nuestro país desde Estados Unidos y no desde ningún otro sitio. Somos muy dados al antiamericanismo activo o al pasivo, incluso mientras comemos hamburguesas con cocacola en un gran centro comercial a donde, ya por tradición, acudimos a pasar nuestros ratos de ocio.
Halloween es Halloween, una americanada para algunos o para muchos, que puede que ya se haya convertido en una españolada. Justificarse de esas maneras es como si dijéramos que hemos cambiado a los Reyes Magos por Papá Noel porque nos avergonzase que nos tomaran por monárquicos.
Lo único que pido a estas alturas, si fuera posible, es que me españolicen un poquito el nombre. Lo de la H podría sobrellevarlo, como en castellano es muda por que suene un poquito no pasaría nada, pero la Ldoble, la Vdoble y la Edoble son otra cosa. Pero seguramente me darán calabazas.
Foto:Darco TT


















