Energía

Tribuna, 28 de Febrero 2006
Salamanca será el gran referente de energías no contaminantes
El Gobierno tiene puestos sus ojos en Salamanca para convertir esta provincia en una de las que lideren en los próximos años el desarrollo tecnológico y la propia producción de las llamadas energías limpias o renovables.
Así, en varios ministerios, fundamentalmente y aunque no en exclusiva en el de Medio Ambiente, se trabaja en diversos proyectos para Salamanca relacionados con fuentes de energía solar, eólica y de aprovechamiento de recursos y desperdicios forestales (biomasa), sin olvidar la hidroeléctrica, aunque ya esté más implantada en la provincia. Esta iniciativa para hacer de Salamanca una provincia estrella en energías distintas a las tradicionales está impulsada por el gabinete del ministro salmantino de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, quien participa activamente en la puesta en marcha de varios proyectos relacionados con el medio ambiente en distintas localidades salmantinas.

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No sé si me convence mucho todo esto (hay que leer el artículo completo). No lo digo solo porque no me lo crea del todo, ya que últimamente no me creo nada hasta que no lo vea. Las promesas se las puede llevar el viento, y si las promesas tienen origen político puede bastar una ligera brisa para hacerlas desaparecer. Y en Salamanca las promesas incumplidas suelen llover sobre mojado.

EnergíaA lo que me refiero con mis dudas es sobre el proyecto en sí. Por un lado pienso que está bien que Salamanca sea referente nacional en asuntos distintos a los que últimamente estamos acostumbrados y que no aportan mucho a la ciudad y provincia. Pero todo esto de la energía está muy bien siempre que aparte de generar energía se cree también riqueza y puestos de trabajo.
Salamanca ha sido referencia nacional en producción eléctrica. Hemos sido, somos y me temo que seguiremos siendo, exportadores netos de energía, entre otros motivos porque aquí no se consume mucha energía ya que no hay ni industrias ni población que lo pueda hacer.

Por otro lado energía renovable no equivale siempre a energía no contaminante, y alguna de las energías de las que se habla en el artículo de Tribuna rozan o caen de lleno, dependiendo de cómo se miren y de cómo se implanten, en la contaminación ambiental.
Pero a estas alturas hay que ser pragmático y no ser más papista que el papa. Por ejemplo la planta de Bietanol de Babilafuente producirá combustible “ecológico”, y aunque puede que la industria en sí sea contaminante, creará empleo y seguramente riqueza en la comarca. En cambio, y por poner otro ejemplo, no estoy tan seguro de que llenar las sierras de molinos de viento sea la panacea, sobre todo si no hay creación de empleo ni de riqueza para el resto de municipios distintos a los de la instalación de los molinos. Cuatro duros para un pueblo es mucho dinero para ayuntamientos donde no suele haber más que cuatro gatos, y tres de esos cuatro gatos son jubilados. Pero poco más. Y si la ubicación no está bien elegida puede ser altamente perjudicial para el conjunto y para otras “industrias”, como la del turismo, esa industria por la que parece que últimamente estamos apostando.

No quiero terminar siendo negativo, me parece estupendo que Salamanca pueda llegar a ser “referente” en estos asuntos, pero al hablar de energía no puedo más que recordar el intento, entonces fallido, de implantar un cementerio nuclear en Las Arribes. Dentro de poco volverá a la palestra la necesidad de crear cementerios o almacenes definitivos de residuos nucleares en España. El tiempo se agota, y habrá que solucionar ese problema. Me da miedo pensar en cómo y en dónde estarán pensando hacerlo las mentes pensantes de este país (o conjunto de países, naciones o lo que digan que somos). La mierda no la quiere nadie, y los que más saben de mierda son los pobres, y son los que más papeletas tienen en ese tipo de sorteos.

No todo son penas. A algunos les habrá podido sorprender leer esta mañana, por ejemplo en El Adelanto, que “Salamanca” es el principal exportador de ciertos medicamentos animales gracias a la empresa Intervet, que tiene sede en nuestra ciudad.

Bienvenidos sean los proyectos, los buenos proyectos, sobre todo si se convierten en hechos, en buenos hechos.