Hace una semana Manuel nos ofreció una “simpática” imagen de uno de los accesos menos transitables al rastro. Hoy he podido comprobar en ese mismo lugar que el empeño de los conductores en pasar por ese camino es digno de admiración. La diferencia de hoy es que no había lluvia ni barro, pero si muchos más coches intentando circular en ambos sentidos. Si os fijais en la imagen de Manuel del otro domingo, el Camino Estrecho del Aldehuela en ese punto es tan estrecho que apenas cabe un coche, así que esta mañana era todo un espectáculo ver como intentaban cruzarse los coches que iban y los que venían. Estuve a punto de aplaudirles.
No tengo fotos de ese “circo”, pero si una que me han regalado de las calles de los alrededores del Camino de las Aguas. Nos encanta el coche y da igual si llueve o si hace un día estupendo como hacía esta mañana. Y si no hay aparcamientos libres los encontramos donde sea, incluso en las calles peatonales.
…pero hoy más de un conductor se ha llevado un regalo inesperado de su visita al rastro salmantino. Por que las “recetas” no solo las dan los médicos…


















